Últimamente tengo un nudo que me habla, pero que yo no entiendo. Es como si me hablara en un idioma desconocido pero familiar a la vez. Familiar porque reconozco la voz y esa sensación de nervios e incomodidad que me produce, pero desconocido porque nunca consigo descrifrarlo, nunca consigo entender qué me está tratando de decir. Siempre vuelve ese nudo. Cuando creo que ya ha pasado la tormenta y llevo meses en primavera, vuelve, y siempre consigue sorprenderme porque nunca me espero su llegada.
Siempre que vuelve me deja sin ganas, triste y con una sensación de vacío que es tan descomunal que faltan palabras en el diccionario para explicarlo. Tal vez me está tratando de decir que busque un nuevo entorno, que en el mío no me siento bien. O tal vez que busque nuevas personas que sí entiendan mi lenguaje, porque traducir continuamente lo que digo no me hace bien. O tal vez solo está ahí para recordarme que estoy sola entre mis pensamientos y que nunca nadie llegará hasta ellos. Tal vez solo me quiere hacer compañía en mi soledad, pero yo lo trato como si de algo catastrófico se tratase. Tal vez vuelve a mí porque sabe que me encuentro cómoda entre mi incomodidad y sufrimiento, porque es lo que he vivido por más tiempo. Solo tal vez...