Cincuenta y cuatro días, doscientos días, ciento sesenta y siete días. Los números marcan el tiempo sin el fuego fatuo, sin la sedución. Lo que quedó fue paz, bruma, el color que regresa a las cosas. Eso es lo que significa llegar al otro lado.
Absorción
Pensamiento
Cincuenta y cuatro días, doscientos días, ciento sesenta y siete días. Los números marcan el tiempo sin el fuego fatuo, sin la sedución. Lo que quedó fue paz, bruma, el color que regresa a las cosas. Eso es lo que significa llegar al otro lado.
Contenido de la publicación
Cincuenta y cuatro días en siniestro tormento, el cielo perdía equilibrio.
De tomas y toques diminutamente pequeños mitigaba la inmitigable adicción.
Doscientos días sin notar calina en la estancia,
remembranza vaga, sin poder de detenerlo.
Trascendía al plano astral, cálido, ensordecido, brillante, único, revelador.
Paz inmensa, aspirar y espirar la bruma,
autoengaño, de la mentira autosuficiente.
Creí creerme volando, abstraído entre neblina, con sabor agrio a limón.
A ciento sesenta y siete días de opacos astros y radiantes luminosos, abstenido del obstinado hábito asolador del fuego fatuo.
Vedado de caer en seducciones psicoactivas, depresoras, afanadas a deprimir mentes.
— Jorge Guzmán
Thoughts
-
PermalinkVedado de caer. Cada día cuenta.
-
PermalinkLa paz inmensa. Aspirar la bruma.
-
PermalinkCincuenta y cuatro días, doscientos días, ciento sesenta y siete días. Los números marcan el tiempo sin el fuego fatuo, sin la sedución. Lo que quedó fue paz, bruma, el color que regresa a las cosas. Eso es lo que significa llegar al otro lado.
-
PermalinkCiento sesenta y siete.
-
PermalinkTu escritura es maravillosa :0
Publicaciones relacionadas
-
Máscara
La identidad propia es desconocida...
-
Respuesta a la reflexión 25/05
Si, definitivamente debo conocer para conocerme. Pues, ¿Cómo habría de entender lo que sucede en mi fuero interno si no sé cuales son las posibilidades? Y al mismo tiempo, debo conocerme para…
-
Fármaco
Me acosan voces por las noches, madrugadas.
-
La queja del día a día
La mañana pesada, sin ánimos de nada, sin la frase que motiva, solo con la disciplina.
-
Neófito
Neófito
-
criaturita
La otrora de los días que sembrabas con el pensamiento despierto a los nuevos amaneceres galopan hacia el presente.
-
Nuevo
Es una maravilla —repliqué—, pero el peso de mi voz se hundió.
-
La verdadera mentira
Abomino la mancha blanca entre las uñas; más la que sale de mis labios, más la que logra engañar y aún más la que me engaña a mí.
Cincuenta y cuatro días en siniestro tormento, el cielo perdía equilibrio.