Lo del autógrafo con el tipo a centímetros de morderle la cara. Johnny sigue siendo Johnny aunque se acabe el mundo, qué chévere.
2- Epidemia Sensible
Pensamiento
Lo del autógrafo con el tipo a centímetros de morderle la cara. Johnny sigue siendo Johnny aunque se acabe el mundo, qué chévere.
Contenido de la publicación
2
Epidemia
14 días de la pandemia
En la tierra, en los Ángeles para ser más exacto, el famoso Johnny Cage se encontraba filmando una nueva película de acción. Tras terminar de grabar una de las escenas más intensas del film, se puso los lentes de sol, y mientras iba a tomar agua para descansar, saludaba al personal y el resto del elenco.
–Gran ángulo Steve. Lindo sombrero Ryan. ¿Te invito a cenar esta semana, Susie? –
Sin embargo, en una esquina vio algo que estaba fuera de lugar, un hombre caminaba por los sets de grabación, aparentemente sin rumbo fijo. Tenía el aspecto demacrado, con partes de su piel cayendo en pedazos, y la ropa desgarrada y manchada de sangre.
El extraño iba acercándose donde se encontraba Johnny. Cortando la vista del apuesto actor un guardia intercepta a la figura harapienta y dijo con voz autoritaria:
–Señor, esta es un área restringida, solo puede entrar personal autorizado. – Con un tono ahora marcado por el enojo de no recibir respuesta alguna de la persona, el guardia agarró al hombre de la camisa y exigió – Le digo que se retire, o tendré que llamar a la policía.
Pero sin previo aviso, el extraño se abalanzó contra el guardia y de un rápido movimiento le mordió el brazo. El oficial soltó gritos agónicos y de terror, intentando zafarse del agresor.
Johnny pensó que le estaban haciendo una broma, por lo que se acercó y e intentó interrumpirlos.
–¡Tiempo, tiempo! Sé que las bromas de cámaras escondidas son divertidas, pero… ¿No creen que es demasiado? –
–¡Vete ahora, Señor Cage! – gritó el hombre mordido. –
El extraño miró al actor por unos momentos, soltando al guardia, ya que tuvo la mirada fija en la estrella marcial. Sus ojos eran completamente blancos y sin vida.
–Debo admitir que ese es un gran maquillaje, ¿pero no crees que esa broma fue demasiado lejos? – dijo el actor, mirando al intruso. –
El hombre sacó los dientes y cuando estaba dispuesto a morder a Johnny, este reaccionó a tiempo y esquivó la mordida.
–Si me quieres tanto, mínimo puedes haberme pedido un autógrafo. Además, me gustan las mujeres. –
El extraño nuevamente se abalanzó contra el actor. El guerrero se limitó a esquivar las mordidas, y al ver que era un caso perdido dijo:
–Bien amigo, parece que no me dejas otra opción. –
Dicho esto, su mano adquirió un brillo verdoso, y le propinó un golpe tan fuerte que le desprendió la mandíbula. Por un momento, pensó que lo había matado. Se acercó al ser, solo para descubrir que, pese a carecer de la parte inferior de su cara, aún se movía.
Antes de que el ser vuelva a abalanzarse, los otros guardias llegaron para ponerse encima del intruso, e inmovilizarlo en el suelo.
El actor miró a los otros oficiales y el personal acercándose al herido.
–Bob, ¿estás bien? – dijo un compañero revisando la herida.
–Estoy bien… solo fue una mordida – dijo el herido.
–¡Traigan la antitetánica, ahora! – gritó una guardia mujer.
Johnny se quedó parado, intentando procesar lo que acaba de pasar. Pese a la vida de glamour que tenía, había enfrentado a amenazas del mundo exterior: Ninjas, espectros y brujos. Pero jamás se imaginó ver algo así.
–¿Qué carajos es esto? – es todo lo que pudo decir Johnny al contemplar la escena.
***
15 días de la pandemia
Luego de ese suceso, el hombre fue llevado a estudiarlo al hospital más cercano, mientras trataban la herida de Bob.
Luego de pasar un día entero, los guardias notaron que su compañero no estaba nada bien.
Tras revisarlo en el médico, notaron unos síntomas de gripe, por lo que le recomendaron ir a su casa a descansar.
Johnny tenía una extraña sensación de que algo iba muy mal, pero no sabía que era exactamente, e intento ignorarlo el resto del día.
***
30 días de la pandemia.
Era día Libre. Johnny Cage salía del baño con una toalla tapándolo, luego de tomarse una ducha de agua caliente. Se miró al espejo mientras salía el vapor de la puerta. Contempló su reflejo, revisándose los dientes, asegurándose de no llevar restos de comida.
Encendió la televisión que tenía en su habitación, para tenerla de fondo en lo que se preparaba para una fiesta que iban a dar. Mientras pasaba un peine por su cabello, la transmisión interrumpió la programación habitual para dar una noticia urgente:
–Noticias de última hora. – dijo una mujer de pelo arreglado mientras sujetaba unos papeles en sus manos – Se han reportado disturbios inexplicables en las calles de los Ángeles. Parece que las personas que tienen una apariencia gris y necrótica están atacando a cualquier peatón que está enfrente suyo. Aún desconocemos el motivo del comportamiento, pero se les aconseja a los ciudadanos que permanezcan dentro de sus casas, y esperen las siguientes indicaciones de las autoridades.
Al escuchar ese reportaje, el actor solo arqueo una ceja, pensando que solo eran patrañas exageradas, además de que le había rotó la mandíbula a uno de esos seres. Se puso su mejor traje, y antes de irse, se miró al espejo por última vez haciendo un gesto de guiñar el ojo y ponerse los lentes de sol.
***
Cuando Johnny iba partiendo a la fiesta, pudo notar algo fuera de lo común. El tráfico era más denso de lo normal. Pese a que el tumulto de autos era el pan de cada día de la gente de la ciudad, para el actor, esto era sumamente raro.
No obstante, pudo notar algo más. Entre el sonido de los cláxones, y los reclamos de los conductores frustrados, miró a un tumulto de gente corriendo y gritando con desesperación. Algunos iban a los coches cercanos para golpear los cristales o las puertas, ordenándoles a los pasajeros que huyan.
Las personas salían de sus vehículos, solo para ver el panorama. Un grupo de personas con aspectos demacrados, piel colgante y ojos blancos, se acercaron a sus víctimas, soltando gruñidos agónicos. Los infectados que perseguían a los que huían se abalanzaban contra ellos, para darles mordidas en el cuello y empezar a devorarlos.
Johnny miró la escena con incredulidad, pero el actor se puso delante de uno de los infectados y dijo:
–¡Oye, extra de película de terror barata! –
El ser levantó la cabeza, mostrando la podredumbre de su piel.
–¿Quieres pelear? Ven por mí. –
El actor, confiado de sus capacidades, se posicionó, listo para luchar.
Más infectados aparecieron en escena, preparados para abalanzarse contra Johnny.
Pero antes de siquiera poder hacerlo, una serie de disparos salió del cielo, volándoles la cabeza a los infectados, esparciendo su sangre y sesos en el pavimento.
Cuando cayeron al piso con un golpe seco, un fuerte viento golpeo la nuca de Johnny.
Al levantar la mirada, pudo ver una figura familiar.
Una rubia que estaba colgando desde unas escaleras del helicóptero que la llevaba.
–¿Estás bien Johnny? – preguntó la rubia, bajando de la escalera, con una pistola automática en mano. –
–¡Sonya, nena! ¡Me alegro de verte! Aunque esperaba una cita romántica, como ir al cine o cenar. –
–¿Te mordieron? –
–¿Cómo que morderme? ¿Ni un simple hola? –
–Solo responde la pregunta, ¿Te mordieron? –
–No me mordieron. Bueno, hace dos semanas, un tipo intento morderme luego de atacar a un guardia, pero le rompí la mandíbula, y por alguna razón seguía de pie. –
Sonya tomó el brazo de Johnny para revisarlo, y pasar su mano en su rostro.
–Si ha pasado dos semanas, quiere decir que no estás infectado. – concluyo ella. –
–Espera, ¿cómo que infectado? ¿De qué estás hablando? –
–Ven conmigo, Johnny. Te lo explicaré todo en la base. –
Thoughts
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PermalinkLo del autógrafo con el tipo a centímetros de morderle la cara. Johnny sigue siendo Johnny aunque se acabe el mundo, qué chévere.
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PermalinkJohnny le rompe la mandíbula al primero y quince días después ve el noticiero y arquea una ceja, porque total, él ya le ganó a uno. Esa confianza lo va a meter en un lío. Y el contador de días hace lo suyo: del 14 al 30 todo se pudre fuera de cámara mientras él se mira los dientes en el espejo. Bob con síntomas de gripe es el reloj que nadie está mirando, y me da que ese guardia vuelve, y no a pedir perdón.
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