He pasado por mucho estos últimos dos años y medio. Me he perdido a mí misma por querer y amar a personas que no estaban listas para recibir el amor que yo tenía para ofrecerles.
Ofrecí mi corazón más puro y sincero. Ofrecí una familia, aun sabiendo que todo estaba roto desde el principio, pero quise convencerme de que con amor todo podía mejorar. Pero no fue así.
Siempre he soñado con formar una familia. He soñado miles de veces con un bebé. Nunca puedo ver su cara, pero sé que, cuando lo tenga, será exactamente como lo he imaginado. Para ser sincera, siempre he soñado con una niña, aunque en este punto sería feliz con cualquier bendición que Dios me quiera otorgar.
A veces pienso que quizá nunca llegue a vivir ese sueño. Mi corazón ha estado tan blindado que probablemente seguirá así por mucho tiempo, por culpa de las desilusiones que me ha dejado el amor.
He rezado tanto por encontrar a la persona que vuelva a sacar de mí a esa niña que veía todo color de rosa. Sé que esa persona existe, pero creo que aún estoy en negación, o quizá solo estoy protegiendo mi corazón para que no lo vuelvan a lastimar.
Deseo tanto ser amada. Deseo tanto tener una familia. Deseo tanto ser mamá.
Y si nunca voy a vivir eso, ¿por qué Dios puso ese anhelo en mi corazón? Preferiría que me quitara ese deseo si jamás voy a encontrarlo.
Tal vez solo quiero ser mamá y no esposa. No quiero quedarme sola. Necesito volver a sentir que puedo amar a alguien tanto como hoy me amo a mí misma.