DÍA 7
Hoy es domingo.
Y hace ya varios domingos que abro los ojos y lo primero que siento es agradecimiento.
Agradecimiento por estar un domingo más en recuperación.
Un domingo más sin esconderme de la luz del sol, sino buscando sentirla en la cara.
Un domingo más sobrio.
Un domingo más pudiendo decir: estoy acá, sigo adelante.
Hace aproximadamente 10 meses, mi realidad era completamente diferente.
Habían sido 7 meses internado, 1 mes de reinserción y los 2 meses anteriores había logrado estar limpio antes de internarme.
Pero si me voy un poco más atrás, recuerdo perfectamente cómo era mi vida.
Estaba con el teléfono en la mano mandando mensajes por WhatsApp, preguntando qué dealer estaba disponible, pensando de dónde sacar plata y buscando la manera de conseguir una dosis más.
Ese era mi mundo.
Hoy miro esa realidad desde otro lugar y todavía me cuesta creer todo lo que cambió.
Porque la recuperación no solamente significa dejar de consumir.
También significa volver a aprender a vivir.
Volver a disfrutar un matecito.
Un café con unos bizcochos.
Sentir el calor del sol en el cuerpo.
Sentarte un rato y simplemente estar.
Cosas que antes parecían insignificantes y que hoy tienen un valor enorme.
Qué hermoso es volver a encontrar la felicidad en las cosas simples.
Pero no todos los días son fáciles.
Hoy también tengo un nudo en el pecho.
Extraño muchísimo a mi hijo.
Hace tres semanas que no lo veo. Y decirlo así, tan simple, no alcanza para explicar lo que se siente.
Hay razones que no dependen de mí. Su mamá trabaja y tiene sus responsabilidades, y por eso muchas veces no puede llevarlo a la comunidad los sábados, que es el día en que voy a transmitir y reafirmar mi tratamiento y también el día de visita. (Sacando martes y jueves para esta con los compañeros de internación )
Y hay otras situaciones que tienen que ver conmigo y con el lugar donde estoy viviendo actualmente.
En el Hogar de Cáritas donde estoy no puedo traerlo. Estamos en invierno, el clima está bastante inestable y tampoco quiero que una situación que todavía estoy acomodando termine afectándolo a él.
Hoy, por suerte, salió el sol.
Y voy a intentar verlo aunque sea un ratito en algún parque.
Porque Pedro es muchísimo más que mi hijo.
Pedro es un pilar enorme en mi vida.
Y quizás por todo lo que me tocó vivir, hoy valoro todavía más a las pocas personas que tengo cerca.
Las cuido. Las quiero. Las defiendo con uñas y dientes.
Mi realidad familiar tampoco es sencilla.
Mi hermana está en consumo. Mi hermano también. Mis padres fallecieron. Del lado de mi familia paterna tengo una tía con la que no tengo relación por diferencias que surgieron a raíz de la venta de un inmueble. Y del lado materno, solamente una prima.
No tengo una gran familia alrededor mío.
Pero estoy aprendiendo que una familia también puede construirse con las personas que aparecen en el camino, con quienes te acompañan, con quienes creen en vos incluso cuando vos todavía no podés creer en vos mismo.
Y hoy intento no quedarme atrapado en todo lo malo.
No siempre puedo. Soy humano.
Hay días en los que extraño.
Hay días en los que me duele.
Hay días en los que tengo miedo.
Hay días en los que me cuesta.
Pero también hay días como hoy.
Días en los que sale el sol.
Días en los que puedo tomar un mate tranquilo.
Días en los que puedo mirar hacia atrás y decir:
“Hace 10 meses estaba buscando una dosis. Hoy estoy buscando una vida.”
Y para mí, eso vale muchísimo.
Cada pequeño logro me llena el corazón.
Porque hoy entiendo que recuperarse no es convertirse en otra persona.
Es volver a encontrarse.
Es aprender a vivir con lo que pasó sin permitir que el pasado decida lo que viene.
Es caerse y volver a levantarse.
Es extrañar y seguir.
Es llorar y seguir.
Es tener miedo y seguir.
Es elegir la vida, un día a la vez.
Hoy estoy agradecido.
Por estar acá.
Por estar sobrio.
Por tener una nueva oportunidad.
Por poder sentir.
Por poder extrañar.
Por poder amar.
Por poder disfrutar de un simple rayo de sol.
Y especialmente, por tener un motivo para seguir luchando.
Gracias, vida.
Gracias por esta oportunidad.
Y gracias por recordarme, una vez más, que:
CREER ES CREAR. ❤️
Un día más.
Y, para mí, un día enorme.