Querida yo del futuro:
No sé exactamente dónde estarás cuando leas esta carta. No sé cuántos años habrán pasado, cuántos caminos habrás recorrido ni cuántas veces la vida habrá vuelto a sorprenderte. Pero sí sé algo: espero que nunca hayas dejado de escuchar el latido de tu corazón.
¿Te sigue latiendo?
A mí me late. Me late cada vez que dibujo una línea sobre un papel, cuando escribo una frase que nace desde lo más profundo de mi alma, cuando imagino colores, historias y sueños. Me late porque está lleno de amor por todo aquello que siempre quise ser.
Desde pequeña soñé con las artes. Soñé con dibujar, pintar, escribir palabras capaces de abrazar corazones. Soñé con crear belleza, incluso en los días más difíciles. También soñé con cocinar cosas ricas para las personas que amo, porque descubrí que el amor puede servirse en un plato caliente y en una mesa compartida.
Y cómo no mencionar a los perros... esos seres maravillosos que dan más amor del que reciben, que enseñan lealtad sin pedir nada a cambio. Espero que todavía sigan formando parte de tu vida, recordándote que la ternura existe incluso cuando el mundo parece olvidarla.
Sé que el camino no fue sencillo. Hubo momentos en los que la salud fue frágil y los días pesaron más de lo que cualquiera podía imaginar. Hubo dolores, incertidumbres y batallas silenciosas. Pero también hubo algo que jamás pudo romperse: tu convicción.
Esa fuerza que te hacía levantarte una vez más.
Esa voz que te decía que los sueños valían la pena.
Esa pequeña luz que seguía encendida incluso cuando todo parecía oscuro.
Si hoy estás leyendo esto, quiero que recuerdes quién eres. Eres la mujer que dibuja letras en su alma antes de escribirlas en un papel. Eres la mujer que siente profundamente. La que transforma emociones en palabras. La que encuentra belleza donde otros solo ven rutina.
Y si alguna vez te has olvidado de ti misma, vuelve aquí.
Recuerda que no naciste para acumular días, sino para dejar huellas en los corazones.
Porque eso es lo que siempre has querido: emocionar a las personas. Hacerlas sentir acompañadas. Regalarles un poco de esperanza cuando la necesiten. Recordarles que todavía existe el amor, la bondad y la sensibilidad.
Muchos dicen que eres una persona llena de amor. Yo espero que nunca pierdas esa cualidad. Que sigas siendo amable incluso cuando la vida sea difícil. Que sigas mirando el mundo con ojos sensibles. Que sigas creando.
Y si alguno de tus sueños se cumplió, celébralo. Pero si aún quedan sueños pendientes, sigue caminando hacia ellos. Nunca es tarde para florecer.
Con cariño, admiración y esperanza,
Tu yo del pasado,
La que nunca dejó de creer.
Maria Emilia Duarte González.