Siento una luz en mi rostro y, en cuestión de minutos, suena la alarma. Me levanto, me voy para la ducha, me arreglo y ordeno todas mis cosas. Me visto, desayuno y me voy para el trabajo caminando, ya que me queda muy cerca. Llego, saludo a Cloe, me dirijo hacia mi casillero, saludo a mis jefes y me voy a arreglar las mesas. Voy para la cocina a ayudar a Dani a lavar los platos.
—Oye, te cuento, en la mañana vino un muchacho algo raro, sospechoso —me dice Dani.
—¿Por qué? —le respondo.
—Él siempre viene en las mañanas a buscar unos desayunos para él y para su amigo; se los entrega siempre la señora Marta.
—¿Y qué tiene de malo?le digo
— ¡Es muy raro, no te parece!—En ese momento entra Cloe:
—Ay, deja el chisme, que eso no es así. Él solamente es serio y distante; lo que pasa es que tú eres hombre y le buscas todo lo malo.
—¡Ay, no, contigo no se puede! —le dice él a Cloe y se va.
Yo le pregunto:
—¿Ese es el muchacho que tú me comentaste hace días?
Ella me responde:
—Sí, es él —pero en ese momento la jefa la llama.
Pasaron las horas, el negocio iba bien y los clientes iban y venían. Yo estaba intrigada por saber quién era él, por cómo me lo detalló Dani, era alguien con quien tenía que tener mucho cuidado. En mi hora de descanso estaba almorzando con Dani y Cloe, pero me perdí en mis pensamientos y no le presté mucha atención a lo que decían.
«¿Será que trabajará cerca de aquí o vivirá cerca? ¡Quisiera saber cómo es! ¿Por qué no llega cuando yo estoy aquí? Me agobia tanto, ni siquiera lo conozco».
Perdida en mis pensamientos, hasta que Cloe me dice:
—¿En qué tanto piensas?
Y le respondo:
— nada cosas de la vida.
Terminé de comer y me fui para donde la señora Marta para ayudar en la cocina. Estaba ordenando los ingredientes cuando llegó un chico alto y le preguntó a la señora Martha si estaba lista la comida:
—Sí, aquí está.
—Gracias, ¿y me da dos jugos?
—Tenga, ¿y por qué no vino Ale?
—Está enfermo.
—Bueno, mañana le hago una sopa para que se recupere.
—Ok, señora Marta.
Después de que se fue el chico, le pregunté a Marta quién era él?y me dijo:
—Él es amigo de Ale, el que siempre viene a buscar el desayuno aquí. ¿No lo has conocido? Él vino en la mañana.
—No —le respondí, y me fui a recoger mis cosas, ya que hoy salía temprano.
Me despedí de mis compañeros y me fui... así que se llama Alex.