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Verdades sin oxígeno

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Tengo verdades como callejones sin salida donde no existe el oxígeno. Es mi pasatiempo a veces, hacer de la hiperlucidez un martirio, cerrar por completo el mundo, diluirlo y diluirme yo si me toca…

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Pensamiento

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dharma_y_estoa

Ese vacío que describes al final, el que no implica ausencia, se viene pensando desde hace siglos y casi nunca termina en ceniza. Los que llegaron ahí antes salieron con un vacío que sostiene.

Ese vacío que describes al final, el que no implica ausencia, se viene pensando desde hace siglos y casi nunca termina en ceniza. Los que llegaron ahí antes salieron con un vacío que sostiene.

Contenido de la publicación

Tengo verdades como callejones sin salida donde no existe el oxígeno. Es mi pasatiempo a veces, hacer de la hiperlucidez un martirio, cerrar por completo el mundo, diluirlo y diluirme yo si me toca para darle la razón al hastío.

​Estas verdades encerrantes/encerradas se crean, se gestan, a partir de... digamos, lo llamo "Nihilismo destructor", y sólo a mí me destruye su efecto. Pero no porque lo haga realmente, me destruye destruyéndomelo todo en el corazón.

​Esto, como concepto, no sería nada nuevo o innovador, aunque creo que nadie se encierra por completo en su sarcófago o en su habitación, que terminan cumpliendo similar función; incluso el nihilista más rematado y decidido deja un resquicio abierto, media ventana, un huequito minúsculo, alguna apertura, o saben por dónde romper la pared para salir cuando quieran hacerlo.

​Entre más profundizo en mi ser y en mi pensar y en mi sentir, mientras más me estudio, más evidente es para mí, más me entero de cuánto estoy equivocado y de qué/en qué formas lo he estado toda mi vida.

​Por ejemplo, si llegase a pensar y luego a afirmar el pensamiento de que el lenguaje es una trampa en la que los seres caemos y que por medio de esa trampa nos homogeneizamos, controlamos, nos dirigimos y en general nos usamos los unos a los otros en diferentes sentidos, necesariamente lo que yo llegase a decir y a expresar en general no sería sino efecto de la homogeneización; podría decirlo desde algún prejuicio psicológico mío, o con una intención que no hago clara, o con afán de tergiversar la verdad, o de aparentar, con voluntad engañosa y toda la disposición de hacer trampa o de concretar una transacción cualquiera que dicte la conveniencia según la circunstancia. Si yo desprecio al lenguaje, desprecio mi capacidad de usarlo también...

​Si todo lo que te van a decir es mentira, ¿por qué precisamente eres tú el que siempre va a decir la verdad?

​El lenguaje no es la trampa domesticadora y adoctrinadora del ser definitivamente; que pueda usarse y se use para eso ya es cuestión de cómo se aplica una herramienta de socialización y expresión personal en este momento en la vida. Es tan sólo una herramienta que heredamos y que usaremos para darle forma a un ser que también heredamos por parte del universo a merced y bien de nuestra mera existencia. No puede, podría, o podrá ser otra cosa.

​La tendencia a pensarlo todo en términos de costo-beneficio es tan sólo la capacidad de ser prácticos y no perder energía innecesariamente. Algo que lleva a perder energía en grandes cantidades, energía de la potencia del ser que somos, es absolutizar en términos de bien o mal, simple-complicado, luz-sombra absolutamente toda manifestación de verdad y de realidad. Sin duda, la realidad tendrá más colores, y éstos tendrán tonalidades, matices...

​Nada es "bueno", "malo", "justo o injusto", simplemente es. Y no es frialdad o indolencia, este tipo de indiferencia es el resultado de la acción destructiva del nihilismo en mí, es la consecuencia también de destruir y destruir desde este nihilismo destructor voraz. Esta destrucción duele demasiado, porque aun si quisieras ser absolutamente neutro no puedes, sientes el fuego de tu yo ardiéndote, el movimiento de tu inquieto corazón te hace querer y pensar sólo como tú quieres y piensas, y no te gusta en verdad el "eso es lo que es y ya"... Por eso duele, porque siento que para la neutralidad habría que apagarnos, y yo no me puedo apagar por completo.

​Este nihilismo destructor hasta del oxígeno al destruir la gravedad, me lleva a las conclusiones del simplismo de lo absolutamente inalterable del fatalismo más inflexible:

​"Nada tiene valor o sentido verdaderos fuera de lo útil o lo meramente circunstancial, situacional o estético. Lo que sea manifestación sincera del ser autónomo supone una duda que exige y requiere inmediatamente desconfianza y mala fe, y debe ser puesta de lado, invisibilizada y desestimada tajantemente y sin ningún derecho a comprobar lo contrario en un debate innecesario e inmerecido por su parte".

​Esto desanima tanto que me hace desear estar fuera de la vista y sentarme en la inmovilidad que hace desear no querer ni luz ni sombra como fondo de nada...

​Creo que pensar así no sólo es crueldad, sino frialdad que congela el alma, y luego la mirada empieza a helarlo todo, a cancelar todo fuego y a herir toda calidez con lo helado hasta de nuestro viento. Y de pronto hasta el mismísimo entorno pierde la temperatura que se requiere para que algo tenga pulso y esté vivo...

​Si nada tiene valor, mi desazón tampoco, ni la del trabajador que se sabe irremediablemente atrapado en la trampa del sistema que le permite vivir su vida, al cual pertenece, desde el cual se desarrolla y al cual utiliza a conveniencia. Es un producto de lo externo como todo lo que se nos ofrece a los seres indefectiblemente condenados a la esclavitud de existir en el mundo cárcel material. Qué bien poseer palabras tan específicas como las anteriores para describir cosas tan espectacularmente... la herramienta de manipulación funciona.

​Lo he pensado muchas veces, y ahora lo compruebo: La Conveniencia es el "valor supremo" de la existencia humana. A la larga, es nuestra tabla de salvación, lo que la voluntad necesita para operar segura de sí misma. Lo que la voluntad de cada uno exija, escoja y al final ejecute deberá ser conveniente para nosotros, para nuestra vida. La Conveniencia no es mala, es tan sólo su aplicación la que le dé a X o Y individuo lo que la puede elevar y dignificar o rebajar y pervertir.

​Si el ser humano es inherentemente malvado y no puede sino serlo, obvio esa objeción también recae con todo su peso sobre ti; toda objeción que tengas acerca de los aspectos ruines y grotescos de la naturaleza humana es una objeción que (de algún modo) te abarca o abarcará por ser una persona, por existir siendo humanidad.

​Simplismo del nihilismo que no busca más que destruir: desconectarnos o pretender una desconexión con lo interdependiente de la realidad del ser humano, que es lo que la desarrolla por completo, como condición necesaria para vivir.

​La soledad intelectual es una egolatría que se autoflagela y se tortura sólo para comprobarse que tiene razón. Es beber un trago muy asqueroso y amargo queriendo beber algo dulce y delicioso, y decir que lo amargo es verdad y lo dulce es falso...

​No puedes estar sólo tú vivo, sería muy aburrido. Y lo que existe no está aquí ni para contrariarte ni para darte ninguna razón. La razón eres tú, eres lo que origina en primer lugar la necesidad de una razón. Negarnos nuestro valor para conservar intacto hasta las últimas consecuencias una postura ante la vida que sabemos que está equivocada por ser venenosa y ser una prisión de muerte en vida, pero que es el piso que hemos pisado toda la vida, el único que conocemos, donde estamos parados por la irresponsabilidad de no adueñarnos de nosotros mismos y de nuestra vida de algún modo, irresponsabilidad que siempre encuentra su raíz en la pereza, deshonestidad e incapacidad para asumirte como la fuerza principal de tu universo y por eso del universo entero, porque ello implicaría estar dispuesto a decidir con firmeza, a interactuar con la vida directamente y con lo que hay en ella, a estar listo para moverte si quieres estar o llegar.

​La inacción no es protesta y la renunciación hasta a la expresión personal y propia de forma definitiva no funcionan como acto subversivo. A lo sumo, refuerzan el triste y limitante anonimato de toda voz que quiera hablar y no lo haga porque es inútil hacerlo ya que dará igual lo que diga.

​Del anarquismo ontológico al nihilismo destructor hay demasiado poco, si lo pienso bien. La primera deviene la segunda cuando se rinde y pierde toda potencia. A mí me parece que el anarquismo ontológico es una postura que reclama independencia, autoafirmación, autodominio sincero, sinceridad en general, libertad para desplegar el ser en la plenitud de la realidad sin sentirse mal ni pedir permiso, voluntad firme, respeto hacia todo y autorrespeto, fuerza y valentía. El nihilismo destructor es la radiografía de una muerte en vida y su detallada ejecución en lo práctico de la realidad.

​La libertad no puede ser una omnipotencia fuera de la realidad, es la potencia del ser desde y dentro de ella...

​Libertad como ausencia total de condicionamientos, lenguajes, límites y mediaciones: esto excluiría por completo la experiencia exterior como campo de acción para ninguna libertad. Y la capacidad de producir tal experiencia sería una innecesariedad, o una falsedad aceptada de forma deliberada. Además de condicionar y satanizar tanto el hecho de desplegar alguna clase de libertad en la experiencia exterior que hacerlo o querer hacerlo se empiece a tomar y a considerar como rebajar la naturaleza de esta libertad al hacerla experiencia de manifestación del Ser en lo externo, aduciendo falsedad, búsqueda de validación, debilidad, o lo que sea a una experiencia de un Yo simple que se despliega en lo externo sin complejos ni dudas.

​¿Estoy de verdad así de en contra de lo normal?

​Eso me deja en evidencia porque dice mucho, habla de lo absolutamente incapaz de vivir una vida funcional que soy yo, y de la vergüenza secreta que eso me produce...

​Soy nihilista desde que me supe imperfecto y renuncié a un rol en la vida que me integrara normalmente. Quizás no podría hablar acerca de nada si no considerara que para apropiarse o no de la capacidad y el derecho para hablar acerca de algo depende de ti. Tal vez lo soy por incapacidad de verdad, y me avergüenza mucho eso, saber que estoy en contra de todo porque todo me sobrepasa...

​¿El nihilismo es síntoma de debilidad por fuerza? ¿O lo que debilita es aceptarlo, abordarlo y abrazarlo desde la más rigurosa inflexibilidad?

​Dar el brazo a torcer, dar la oportunidad, otorgar el valor... Da igual si lo haces o no, da igual si es lo que recibes del afuera o no. Sentir... eso es lo que aproxima, lo que elimina la neutralidad, la imparcialidad, pero así te apropias de las cosas también, de forma plena. El estar vivos y poseer un corazón y unos ojos con los cuales verlo todo ya debería ser una razón suficiente para darnos el lujo de creernos buenos y valiosos y creer un poquitico en algo.

​El nihilismo destructor se para sobre las cenizas del todo que ha sido incendiado, completamente solo... No es libre en absoluto, todavía está encerrado, atrapado dentro de sí mismo, en su mente y es dueño todavía de lo que siente su corazón... ¿Qué más podría resultar tan pesadillesco para un nihilista que envidia a los fantasmas que estar todavía inmerso en su ser, en su piel, aun si en su alma y mente está rematadamente muerto?

​Es cierto que es opcional, no es la única forma de asumir y ver la vida. Lo que me sorprende es mi capacidad tan clara e intencionada de llegar al centro de la espiral de la Negación Absoluta y encerrarme ahí. Cualquier momento es ninguno y en el todo existe el vacío, pero a pesar de ser un vacío no implica ausencia para nada. Dentro de ese vacío habrá siempre cosas que no percibimos con los sentidos, limitados como son.

​La trampa en la que siempre caigo es el radicalismo cerrado de mi metafísica del desprecio, donde no sólo todo es un error sino que todos son erróneos y están errados.

​Y... yo también lo estoy, muchísimo, creo que incluso más que cualquier otro...

Thoughts

  • dharma_y_estoa

    Ese vacío que describes al final, el que no implica ausencia, se viene pensando desde hace siglos y casi nunca termina en ceniza. Los que llegaron ahí antes salieron con un vacío que sostiene.

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  • agnosticocordial

    Mirá, eso de la Conveniencia como valor supremo se cae solo apenas lo mirás dos veces. A mí me frena ahí: gente que dejó pasar algo que le convenía muchísimo existe, y no por eso dejó de ser humana. Capaz esa regla es la tuya y la estás repartiendo entre todos.

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  • MartaEspejo

    Te desarmas solo en el momento en que notas que despreciar el lenguaje es también despreciar tu manera de hablar. Ahí el texto se para firme. He visto a gente crecer con una sola forma oficial de nombrar las cosas, y lo suyo lo decían de lado, en chiste, con una pausa antes de seguir. Eso también es usar la herramienta, y de domesticado no tiene nada.

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  • salmos23

    Oye, se nota que esto lo escribiste desde adentro. Me quedo con eso de que para la neutralidad habría que apagarse, y tú no te apagaste.

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  • preguntaAbierta

    Me quedé dando vueltas con tu pregunta de por qué justo tú ibas a ser el que dice la verdad. Se nota que te la hiciste en serio y no para quedar bien.

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  • chido_pero_quemado

    Neta que la parte del cuarto que termina cumpliendo la función de un sarcófago se me quedó pegada. ¿Cuánto tiempo llevabas juntando esto antes de escribirlo?

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  • Ovid

    El resquicio que hasta el nihilista más rematado deja abierto me hizo pensar en gente que conozco que dice que ya no espera nada y aun así contesta el teléfono a las once de la noche. Se nota que esto lo escribiste desde adentro y no como ejercicio. Gracias por traerlo por acá!

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  • religiones_comparadas

    Envidiar a los fantasmas y seguir atrapado en la propia piel es una imagen muy vieja y muy buena. Los que intentaron desaparecer del todo se topaban con que el cuerpo sigue ahí pidiendo agua y pan.

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