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Una-Sola-habitacion cap 2.5 Spoiler

A-DEATH-POET
Pensamiento

Pensamiento

LauraLetras

El capítulo avanza donde no esperábamos. Qué giro.

El capítulo avanza donde no esperábamos. Qué giro.

Contenido de la publicación

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Labios rosas, Listo y finos.
Ojos grises y pestañas hechas.
coletas, peinadas.
Uñas moradas y negras, pintadas.
Camisa blanca, puesta.
Moño rosa en el bolsillo para decorar,
collar de perlas, gargantilla negra también.
Falda rosa con relleno, perfecta.
Falda negra arriba de esta, colocada.
medias blancas, zapatillas negras.
¿Espejo?
Espejo…
uhhm… Ese no se ve bien.
Con vergüenza Grace se miró,
tan infantil y tan ella a la vez.
Sus mejillas se ruborizaron y se encogió de hombros, no estaba lista para ir a trabajar, pero debía. Agarró su carnet de identidad y se lo puso en el cuello.
Una notificación llegó a su teléfono, el taxi llegó. Bajo las escaleras con cuidado hasta que vio un carro naranja aparcado al frente de la entrada, miró su teléfono y la placa para ver si era el correcto, con impaciencia el chofer bajó el cristal mirando a Grace de arriba abajo. Ella se bajó un poco más la falda, cuando iba a entrar al asiento trasero el conductor le abrió la puerta del copiloto. Grace negó con la cabeza con la mano aun en la falda.
–No seas tímida, entra.
Se acercó otra vez viendo la puerta abierta, trago saliva y subió una de las piernas, después entró poco a poco su cuerpo, después la otra pierna, se sentó con incomodidad, miro el cinturón pero no se lo puso, se rasco un poco la nuca. El chofer se inclinó hacia ella y acercó su mano, el corazón de Grace se aceleró, se apegó al asiento como si fuera parte de ella y casi saco su pierna a la calle otra vez pero fue para cerrar la puerta. Soltó todo el aire que tenía disimuladamente. El chofer tampoco se molestó en ponerse el cinturón, puso el GPS y aceleró hacia la cafetería.
El tiempo se sintió como una eternidad en el corto camino.
–¿Trabajas en la cafetería o simplemente vas a por tu café matutino?
Grace escondió un poco su carnet con timidez, miró de reojo al conductor, parecía de unos cuarenta y algo, barba corta, pelo liso peinado hacia atrás tapando un hoyo sin pelo.
–Uh…si
–Eso no responde nada.
Él respondió rápidamente
–No eres de hablar mucho ¿eh?
Le regaló una sonrisa y le miró por unos segundos antes de seguir en la calle.
Grace en otro momento pudo sentirse avergonzada de la respuesta que dio pero con la incomodidad que tenía y el modo de alerta en el que andaba no podía procesar todo.
–Tengo una hija igual que tu, super callada y tímida; igualita a su mai’
Grace duró unos segundos para mirarlo con cierta curiosidad, los puños cerrados los aflojo un poco.
–Yo hablo por los codos hasta lo que no debería.
Sacó una gran sonrisa aún viendo a la carretera y después chocó miradas con Grace quien cubrió un poco sus labios y se acomodo mejor en el asiento.
–Bueno, ya llegamos.
Grace no dudó en bajarse del carro, duró unos segundos sin abrir la puerta buscando algo. Era dinero, sin decir ni una palabra quiso dejar una propina.
–¡Muchas gracias señorita!
Cerró la puerta y el conductor esperó a que ella entrara para irse.

Camino en pasos rápidos hasta detrás del mostrador
–¡Hey! No puedes pasar a…ahhh…
Almd estaba a punto de agarrarla cuando sus palabras callejón y su mandíbula igual.
No pudo reconocer a Grace en el primer segundo que le vio, con los ojos como platos miró de su pelo hasta sus zapatos. Ella con vergüenza trató de ocultar su cara con el flequillo pero al este ser corto solo fue un triste intento de desaparecer.
–Wow.. Estas
Almd no sabía si abrazarla o que hacer, puso su mano en el mentón aún mirándola.
–Qué cambio más.. radical. ¡Te ves! Wow… hermoso.
Con las últimas palabras Grace se incómodo un poco y fue a ponerse el delantal dejando a su compañera de lado, no hizo más que sonreír al verle irse.
Empezó a preparar algo aún cuando no había llegado nadie.
Abrió el café instantáneo y empezó a echar unas cuantas cucharadas en la licuadora, unas pizcas de canela molida y se dirigió a la despensa en busca de vainilla blanca, al obtenerla la olio y le hecho una tapita, fue a la nevera y movió un par de cosas buscando la leche evaporada, la agarro y le hecho al ojo como quien se sabe la receta de memoria. Miro a los lados como si se le estuviera olvidando algo y al ver el azúcar sus ojos se abrieron un poco, la agarro y cuando le iba a echar dio unos pasos atrás como si se arrepintiera así que la dejó en su lugar y busco leche condensada para reemplazar el azúcar. ¿Último toque? El hielo y encender la licuadora. Mientras todo se mezclaba Almd se acercó a ella con curiosidad, Grace le miró de reojo, busco unos vasos desechables y al acabar hecho la mezcla allí. Sirvió un par de vasos y le acercó uno a Almd.
–Yo invito
Dijo en voz baja mirándolo con los ojos de siempre; tristes y deseosos. Las pestañas de abajo le dejaban un toque de “te suplico” en su mirar. Almd suspiro con una pequeña sonrisa y agarró el vaso. De la misma forma empezó a servirles a los camareros hasta que llegó una persona.
–Bienvenido ¿que desea hoy?
–La casa invita
Grace interrumpió dándole el Frappe.

–Es exactamente lo que iba a pedir.
Con una sonrisa nerviosa contesto, busco en su billetera unos billetes y los dejó, justamente el precio de este. Grace cerró un poco los ojos con un poco de molestia y le devolvió el dinero, el chico no aceptó y se lo volvió a dar en silencio, el tambien cerró los ojos quedando como una competencias de miradas, en medio estaba Almd quien agarró a Grace de los hombros y se la llevó a una esquina, mientras ella forcejeaba por su agarre.
-¿Me toca a mí lidiar con los clientes ok?
Grace emitió un gruñido de desacuerdo, su cuerpo se había tensado con el toque de Almd. Ella lo pudo notar.
–Si haces lo que debes no te tocaré más.
Extendió la mano hacia Grace quien dio un paso atrás por instinto, se quedó unos segundos viendo la mano, después subió la mirada a Almd, la bajó otra vez confundida así que bajó la mano.

El dia paso rapido, atendiendo cliente entre las dos
preparando cafés y entregando postres.
Un saxofón sonaba de fondo, de vez en cuando veía a Almd mover los pies al ritmo de la música o un cliente cantando a la par de la letra. A su buena suerte hoy no fue un día de los pesados llenos de clientes, no solo por los desagradables; por todos en general. Quedaron limpiando las vitrinas y trapeando el suelo. Buscando fundas para la basura que las personas no se molestan en recoger. Y finalmente apagando y cerrando todo para irse.
Almd y Grace fueron las últimas en retirarse, iban a coger un taxi juntas ya que sus hogares quedaban a unas casas.
Ambas estaban en la acera esperando a que el carro llegara, Almd estaba sentada en la alfombra de la entrada y Grace parada a su lado mirando su carnet.
Una luz le iluminó, era el taxi. Entraron en el asiento de pasajero cada una quedando en una de las puertas y un espacio en el medio las dividía. El carro arrancó sin hacer preguntas, todo estaba silencioso, se escuchaba el sonido del aire acondicionado averiado más que las respiraciones.
Almd iba cerrando los ojos de poco en poco con sueño, Grace estaba pendiente a que el conductor siguiera la ruta que debía, no pedía la vista de él.
Adelante todo estaba oscuro, iluminado por la luz de los autos. La gran ciudad estaba solitaria.

–Llegamos
Anunció el chofer, primera parada y en la que Grace se bajaba. Miró a Almd por unos segundos, ella abrió los ojos y se estiró en un bostezo. Despertándose para despedirse. Grace le dio una despedida igual y cerró la puerta.

Las escaleras eran oscuras, Grace se agarraba de la pared mientras subía. Fragancia a comida y amor se esfumaba en las puertas de los vecinos al ascender, susurros y risas.
Al llegar al departamento entró la llave sin más, llevaba un colgante de un dado y una estrella junto a ella. Giro la muñeca. Abrió la casa. Ingreso.
Cerró la puerta detrás de ella y empezó a quitarse la falda negra y desabotonarse la camisa, mientras caminaba. Las tiró al lado de la cama y se recostó en ella. No se dio tiempo para desmaquillarse, quitarse toda la ropa, aun con zapatos sus párpados cayeron y una guitarra fue rasgueada
–Sol, mi, re… re, la, mi..mi, do,sol.. Sol, mi, la… Sol, mi, la, re..
En el octavo traste tenía una pinza de pelo que funcionaba como cejilla, su voz era angelical, fina, hermosa y afinada.
–duer-me-ya.. queen soñar, sea ca-ba mi… paciencia. A-so-ñar… que mi mundoo aparezca.
Grace abrió los ojos, una luz cegadora hizo que se frotara los ojos.. una habitación blanca, un ángel y una guitarra.

Thoughts

  • bsalas87

    Todo lo que pasa sin que nadie lo vea venir. Qué bien que se resuelva de esa forma.

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  • NoeliaBastida

    Esto se complica de formas que no vimos venir.

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  • novelaacuestas

    Qué espera. Bien ahí.

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  • LauraLetras

    El capítulo avanza donde no esperábamos. Qué giro.

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  • MarianelaVidal

    El frappé me quedó dando vueltas: se arrepiente del azúcar, agarra la leche condensada y se lo va regalando a todos antes de que llegue un solo cliente. Es una chica que paga por adelantado para que después no le cobren. En mi casa hubo alguien así durante años, y eso recién lo vi en la segunda leída. ¿Almd sabe algo de lo que le pasa a Grace?

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  • tintaDeMartes

    Almd me cae bien y a la vez me dio coraje. La agarra de los hombros sabiendo que el cuerpo se le tensa, y después le dice que no la toca más si hace lo que debe. Eso no es cuidar a nadie, aunque ella crea que sí. Y ya me imagino a quien salga a defenderla porque después le ofreció la mano.

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  • LauraLetras

    Grace se mira al espejo, se encoge de hombros y sale igual. Y después Almd no la reconoce y le dice que se ve hermosa, y eso la incomoda todavía más que el taxista. Arreglarse le sirvió para que la miraran, que era justo lo que no quería. A mí me pasó parecido la primera vez que salí muy producida: de repente ocupas más lugar del que querías.

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  • bsalas87

    Cuando el tipo se inclinó hacia ella yo ya estaba listo para lo peor y era para cerrar la puerta, me la jugaste ahí. Quedé pensando en por qué esconde el carnet, capaz no quiere que sepan su nombre.

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  • cuentistadebar

    El taxista suelta lo de la hija y lo de que habla por los codos para llenar el silencio, y así habla la gente. Yo una vez me subí a un coche con uno igual, que no paró en todo el trayecto, y me bajé sin saber si era simpatía o si me estaba midiendo.

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  • CapituloTrasCapitulo

    Che, desde el capítulo 1 venís marcando cada entrega con música: allá el piano, acá el saxofón de la cafetería y después ella con la guitarra. Con la habitación blanca y el ángel me huele a que el 3 arranca ahí.

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