En otro universo...:
Cristina Kirchner es asesinada, lo que provoca una guerra civil. Miles de personas mueren, lo que es aprovechado por las potencias para invadir y saquear las riquezas del país. Luego de 50 años, un régimen totalitario nace frente a esta opresión. De características filonazis, une a toda Sudamérica en un imperio que hace frente a los países centrales, lo que desencadena una posible guerra mundial. El régimen crea un arma que puede destruir ciudades enteras y la OTAN decide contraatacar con armas nucleares. Solo un grupo de científicos y soldados mejorados genéticamente puede evitar el apocalipsis viajando en el tiempo y evitando el magnicidio.
Vencedores Vencidos
Capitulo 1
UNA UCRONÍA ARGENTINA
- 2072
El líder bajó del helicóptero de combate, un Cimarrón B-35 armado hasta los dientes, parecido a los viejos Apaches pero más grande, escoltado por otros seis del mismo modelo. Luego de que los granaderos se hicieran cargo, las naves rompieron formación para quedarse a cien metros de altura vigilando la zona.
Habían decorado la Plaza de Mayo con grandes banderas celestes y blancas de la Federación de Naciones Libertarias de Sudamérica, y del Partido Nacional Argentino, rojas con la esvástica en negro. Vestidos con su uniforme de gala y un sacón de cuero negro lleno de medallas, los ministros y los principales referentes de la sociedad estaban en primera fila, así como los jefes de las cuatro fuerzas: Armada, Ejército, Fuerza Aérea y Propaganda.
Se sacó la gorra militar. Miró al público, expectante. Sonó el himno; todos se pusieron de pie entre un murmullo. Cantaron el Himno Nacional Argentino. Luego volvieron a sentarse y el líder comenzó a hablar:
-Hace cincuenta años, un grupo de patriotas, cansados de la opresión enmascarada de democracia, decidió tomar el legado de San Martín, Belgrano y Güemes, y pasó a la acción -mientras hablaba, gesticulaba y movía las manos para remarcar ciertas palabras-. Y acabó con la nefasta líder disfrazada de demócrata que, junto a un gobierno corrupto y ladrón, saqueaba al país y hambreaba al pueblo.
Un aplauso cerrado fue coronado con un "¡Viva la patria!".
-Los pueblos soberanos deben pasar por crisis para hacerse fuertes y desde el abismo resurgir. Luego del acto de valor de este grupo de patriotas, siguió una guerra civil que desangró a los argentinos por dos años. El genocidio perpetrado por los peronistas... -se escuchó un murmullo-. Sí, uso la palabra prohibida para recordar quiénes fueron los culpables del peor derramamiento de sangre de nuestra historia. La guerra civil nos llevó al punto de disgregación social. Córdoba, San Luis y Misiones se declararon independientes, y en la capital se libraban cruentas batallas donde los genocidas asesinaban a líderes políticos, periodistas e intelectuales que se habían declarado contrarios al régimen populista. Corrió sangre de hermanos. Si no hubiese sido por el apoyo de Estados Unidos y la Coalición Mundial, no hubiéramos derrotado a sus aliados del mal: Rusia, China y los traidores a la patria.
Hizo una pausa antes de continuar.
-La reconstrucción fue dura. Sembraron mucho rencor, por lo que lo mejor fue borrarlos de nuestra historia. Se proscribió al partido y se impuso la pena de muerte a todo aquel que, en la clandestinidad, osara seguir su doctrina. Pero la ayuda de las potencias pasó a ser invasión y saqueo. Con el pretexto de que no sabíamos gobernarnos, nos invadieron. Vivimos como colonias treinta y siete años. Hace diez años se retiró la Coalición de Naciones y pudimos decidir nuestro destino, pero no les gustó nuestra elección. La democracia fracasó y elegimos una alternativa; no somos el mejor gobierno, pero sí el más eficiente. Abrazamos la filosofía libertaria, la difundimos por los demás países y creamos la Federación de Naciones Libertarias de Sudamérica, siendo el único grupo que puede enfrentar a los países centrales que quieren seguir esclavizándonos.
Un murmullo corrió por toda la plaza. Agentes del ministerio de PROPAGANDA se pararon junto a los embajadores de Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea, así como a sus custodios, apoyándoles sus armas disimuladamente en los cuerpos.
-Hace diez años decidimos no ser más colonia y hoy lo ratificamos. A cincuenta años de la liberación del populismo y la casta política, declaramos la independencia de las Naciones Libertarias de Sudamérica de las naciones centrales. Sus empresas serán nacionalizadas, sus representantes expulsados y sus bases militares desmanteladas.
Los agentes sacaron sus armas y llevaron a los embajadores fuera de la plaza. Algún custodio que se resistió fue abatido al instante.
-El Reino Unido, con la excusa de que somos una dictadura peligrosa, colocó misiles termonucleares en Malvinas y armó a nuestra hermana Chile contra nosotros. En este preciso momento, las Fuerzas Armadas chilenas están tomando las bases estadounidenses y británicas; así como las Fuerzas Armadas colombianas, paraguayas, brasileras, bolivianas, peruanas y uruguayas están haciendo lo mismo. No queremos ni bases ni embajadas inmiscuyéndose en nuestros asuntos. Decimos basta. Somos un pueblo de paz, pero para tener paz hay que prepararse para la guerra.
Una gran pantalla bajó a sus espaldas.
-En veinticuatro horas la OTAN, siguiendo sus protocolos de defensa, nos atacará. Dirán que empezamos la guerra. Pero confío en que, luego de que vean lo que va a suceder, desistan de esto.
Se prendió la pantalla y en ella apareció una sala de comandos. Muchas pantallas titilaban y más de cien uniformados parecían trabajar febrilmente, hasta que un general de uniforme negro de fajina tomó el micrófono.
-Gracias, líder -dijo, e hizo el saludo nazi-. Estamos en el centro de comando del Gran Colisionador de Hadrones de la Patagonia, el doble de grande que el de la Unión Europea y el triple de potente. Lo hemos reacondicionado como un arma para defender a nuestra patria y a la Federación. Cuando usted diga.
-Proceda, general -ordenó el líder.
El general miró a uno de sus hombres. Este inició una cuenta regresiva y, cuando llegó a cero, oprimió un botón rojo. En la pantalla cambió la toma y se vio una vista aérea de un campo en la Patagonia. Pasaron unos segundos y un haz de luz hiperconcentrada se elevó hasta el cielo y desapareció en la exósfera.
-General, ¿son diecisiete minutos los que tenemos? ¿Puede explicar qué va a suceder mientras esperamos?
-A grandes rasgos, líder... Este colisionador de partículas se construyó originalmente para desentrañar los secretos del modelo estándar de la física. En 2012, confirmó que el bosón de Higgs existía, revelando el campo cuántico que le otorga masa a toda la materia del universo. Lo que nuestros físicos descubrieron es que el campo de Higgs puede ser manipulado. Logramos sintetizar un haz de antineutrinos estériles altamente excitados. Al bombardear un objetivo, inducimos una fluctuación cuántica que "apaga" temporalmente la interacción de los bosones de Higgs en esa área. Sin esa interacción, la materia pierde su masa de reposo. Los átomos colapsan y se desintegran por completo. El rayo que hemos disparado utiliza la inmensa gravedad de nuestro Sol como una lente para amplificarse; lo circunda, se supercarga de neutrinos solares, y vuelve hacia la Tierra convertido en el arma definitiva. En un minuto lo verán.
Desde un satélite se vio cómo el rayo de luz reingresaba a la atmósfera terrestre y caía directo sobre las Islas Malvinas. La masa de tierra implosionó silenciosamente. En lugar de estallar, las islas y las bases enemigas simplemente dejaron de existir a nivel subatómico, evaporándose junto con el mar circundante. Quedó un vacío colosal, un cráter oscuro en el océano que instantes después comenzó a ser llenado violentamente por las aguas del Atlántico.
La multitud se paró horrorizada; los granaderos amartillaron sus armas por instinto. El líder concluyó:
-Así terminamos una disputa de siglos. Las armas nucleares que amenazaban a nuestra patria han sido reducidas a simples fotones dispersos. Espero que la OTAN tome nota. Podemos apuntar a Londres o a Washington, y solo usamos un veinticinco por ciento de nuestro poder total. Feliz día de la patria y feliz independencia.
El helicóptero bajó. El líder subió apurado por si los ingleses no medían las consecuencias y disparaban un ataque nuclear en represalia. Debía llegar a su búnker.
Pero no sucedió. Los líderes mundiales estaban atónitos. Millones de personas salieron a las calles en toda Sudamérica, con banderas de la Federación, de sus países y con la esvástica, a vitorear al líder.
El Imperio Libertario de Sudamérica había nacido.