Luces, cámaras, mentiras.
Bienvenidos al show.
Noventa y seis. Check it out.
Buscando la forma de despegar,
quiero el éxito total, quiero brillar.
Tener los fajos de billetes, posar de galán,
pero en este negocio hay que trabajar y trabajar.
Me gusta escribir, aunque no sé cantar;
con unas rimas alegres te pongo a bailar...
y con otras, te liquido.
Sueño con calles llenas coreando mi nombre al pasar,
estadios completos, mira cómo pagarán.
Mis amigos pidiendo firmas para la posteridad,
comprando con aplausos una falsa inmortalidad.
Pero sé que un día de estos el cuerpo se va a cansar,
y de golpe... mírame bien, dejaré de cantar.
Me subo al escenario con los ojos en lágrimas,
diciendo que me voy, quemando las páginas.
La gente en la calle llora a oscuras,
pero el próximo año vuelvo por necesidad.
Cantando del recuerdo, vuelvo a llorar...
¡Rehén de un aplauso que no puedo soltar!
Haré ese truco una y otra vez hasta cansarme de mí,
viviendo del engaño en este viejo camerino gris.
Un ciclo maldito de gloria, mentira y vejez,
actuando el dolor frente a miles una última vez.
¿Quieres fama? Consumes el mito,
mientras yo firmo el contrato de este circuito.
Y al final de la función...
cuando se apaga el reflector...
Buscando el perdón...
antes de morir por error.
Solo y triste... en la fría habitación...
Nada fue real.
Solo y triste... porque nada es así.
El estadio vacío... y yo me quedé aquí.
La tinta se gasta, la pluma cayó.
La estrella se apaga... el concierto terminó.