Tu nombre despierta primero que el sol,
desliza su eco en mi alma dormida
Y despierta un río de luces y suspiros.
No es solo un sonido: es mi salvación,
mi norte, mi certeza diaria,
La brújula que da sentido a cada paso que doy.
Aunque el mundo ruja fuera de estas paredes,
basta con susurrarlo para que todo se serene,
y vuelvo a casa, donde tú me esperas,
Donde el tiempo se detiene y la vida cobra su ritmo verdadero.
Tu nombre es mi refugio, mi amanecer constante,
El primer latido que anuncia que todo está bien.