¿Es la culpa de Gatsby por vivir en el pasado o culpa del pasado por no permitirle vivir en el presente?
The Great Gatsby ¿Podemos enamorarnos más de un recuerdo que de una persona? Pregunta Sin responder
Siempre pensamos que extrañamos a una persona. Que lo que duele cuando una relación termina es su ausencia. Pero, con el tiempo, empecé a creer que muchas veces no extrañamos a quien se fue.…
En series
In groups
Pensamiento
¿Es la culpa de Gatsby por vivir en el pasado o culpa del pasado por no permitirle vivir en el presente?
Contenido de la publicación
Siempre pensamos que extrañamos a una persona. Que lo que duele cuando una relación termina es su ausencia. Pero, con el tiempo, empecé a creer que muchas veces no extrañamos a quien se fue. Extrañamos quiénes éramos cuando estábamos con ella. Extrañamos una etapa de nuestra vida, una versión de nosotros mismos que parecía más feliz, más ingenua o más esperanzada. Y ahí aparece una pregunta que me dejó The Great Gatsby: ¿podemos enamorarnos más de un recuerdo que de una persona?
Creo que toda la película gira alrededor de esa idea.
A simple vista parece una historia sobre el lujo. Mansiones gigantes, fiestas interminables, música, autos de colección, vestidos elegantes y una riqueza que parece no tener límites. Baz Luhrmann construye un espectáculo visual desbordante donde todo parece exagerado. Pero cuanto más avanza la película, más evidente resulta que ese exceso no busca deslumbrarnos. Busca esconder un vacío.
Porque Gatsby nunca quiso realmente esa vida, solo la construyó para intentar recuperar otra.
Jay Gatsby es un hombre que parece tenerlo todo. Es millonario, organiza las fiestas más impresionantes de Nueva York y despierta la curiosidad de todos los que lo rodean. Sin embargo, detrás de esa imagen hay una única obsesión: Daisy Buchanan. Todo lo que hace, todo lo que consigue y todo lo que muestra tiene un solo objetivo. Cree que, si logra convertirse en el hombre que siempre imaginó ser, podrá recuperar el amor que perdió años atrás.
Pero creo que ahí está el verdadero error del personaje. Gatsby no está enamorado únicamente de Daisy, está enamorado del recuerdo de Daisy. Y esas dos cosas son completamente distintas.
La Daisy que él ama ya no existe. Como tampoco existe el joven que alguna vez la conoció. El tiempo siguió avanzando para ambos. Ella construyó otra vida. Él construyó un personaje. Sin embargo, Gatsby nunca acepta que las personas cambian. Vive convencido de que el pasado puede recuperarse si uno hace el esfuerzo suficiente.
Y creo que esa ilusión es mucho más humana de lo que parece.
¿Cuántas veces idealizamos una etapa de nuestra vida hasta convertirla en algo perfecto? ¿Cuántas veces pensamos que, si pudiéramos volver atrás, esta vez haríamos todo bien? Solemos mirar el pasado como si fuera un lugar intacto, olvidándonos de que gran parte de esa perfección fue construida por nuestra memoria. Recordamos las emociones. Los momentos felices. Las posibilidades que todavía existían. Pero casi nunca recordamos las dudas, los miedos o las contradicciones que también formaban parte de esa historia.
Por eso Daisy nunca puede estar a la altura de las expectativas de Gatsby, y no porque ella haya cambiado demasiado. Sino porque nadie podría competir con un recuerdo.
Los recuerdos tienen una ventaja imposible para cualquier persona. Permanecen exactamente como queremos recordarlos. Nunca discuten. Nunca decepcionan. Nunca contradicen la imagen que construimos de ellos. Las personas, en cambio, cambian. Crecen. Se equivocan. Toman decisiones que no esperábamos. Y ahí aparece una diferencia enorme entre amar a alguien y amar la idea que construimos sobre ese alguien.
Hay un símbolo que resume perfectamente toda la película: la famosa luz verde al otro lado del lago.
Durante años, Gatsby la observa como si representara la posibilidad de recuperar aquello que perdió. Pero con el tiempo entendí que esa luz nunca fue solamente Daisy. La luz verde representa cualquier deseo imposible. Ese trabajo que creemos que nos habría hecho felices. Esa ciudad donde imaginamos que nuestra vida habría sido distinta. Esa relación que seguimos idealizando aunque ya haya terminado. Todos, en algún momento, tuvimos una luz verde. Algo que seguimos mirando desde lejos convencidos de que ahí estaba la felicidad.
Y quizá por eso nunca terminamos de alcanzarla, porque no perseguimos un lugar, quiza perseguimos una sensación.
La película también funciona como una crítica muy inteligente al llamado "sueño americano". Gatsby representa la idea de que cualquiera puede reinventarse si trabaja lo suficiente, acumula dinero y construye una imagen exitosa. En apariencia, consigue exactamente eso. Se convierte en el hombre que siempre soñó ser. Pero la historia demuestra algo mucho más incómodo: hay cosas que ni el dinero ni el éxito pueden comprar.
El tiempo no se compra, los recuerdos no se modifican. Y el amor no puede recuperarse únicamente a fuerza de riqueza.
Baz Luhrmann entiende perfectamente esa contradicción. Por eso filma las fiestas como si fueran un espectáculo permanente. Todo brilla. Todo parece demasiado grande. La música nunca se detiene y las mansiones rebosan de personas. Pero cuanto más impresionante se vuelve el escenario, más evidente resulta la soledad de Gatsby. Miles de personas atraviesan su casa cada noche, pero casi nadie sabe realmente quién es. Todos conocen el mito. Nadie conoce al hombre.
Visualmente la película es deslumbrante. La fotografía llena cada plano de color, movimiento y extravagancia, mientras el montaje transmite una sensación constante de vértigo. Sin embargo, debajo de toda esa exuberancia hay una profunda melancolía. Luhrmann utiliza el exceso no para celebrar la riqueza, sino para mostrar lo vacía que puede sentirse una vida construida únicamente para impresionar a otra persona.
Leonardo DiCaprio ofrece una de las interpretaciones más tristes de su carrera. Lo que más me impactó no fueron sus grandes discursos, sino su forma de mirar. Cada vez que habla de Daisy, uno siente que está sosteniendo una ilusión que hace tiempo dejó de pertenecer al mundo real. Su sonrisa transmite esperanza, pero también una fragilidad enorme. Como si toda su vida dependiera de que un único recuerdo permaneciera intacto.
Y creo que esa es la verdadera tragedia de Gatsby, no fracasa porque sea pobre, no fracasa porque no consiga a Daisy. Fracasa porque nunca acepta que el tiempo también transforma a las personas.
Al terminar la película entendí que The Great Gatsby nunca habla realmente del dinero. Tampoco habla únicamente del amor. Habla de la nostalgia. De esa parte de nosotros que insiste en creer que la felicidad quedó atrapada en un momento del pasado y que, si hacemos todo lo necesario, todavía podemos volver a vivirlo.
Pero el tiempo nunca negocia, las personas cambian, nosotros también. Y quizá el verdadero error de Gatsby no haya sido enamorarse de Daisy, haya sido creer que todavía era posible enamorarse del mismo recuerdo, porque hay algo que el tiempo siempre termina enseñándonos. No podemos volver a quienes fuimos, solo podemos aprender a recordar con cariño a esa versión de nosotros mismos y seguir caminando. Y quizá esa sea la idea que más me dejó The Great Gatsby, no hay nada de malo en mirar hacia atrás. El problema empieza cuando dejamos de vivir el presente intentando recuperar un pasado que solo sigue existiendo en nuestra memoria.
Respuestas
-
PermalinkVolví a una ciudad donde viví hace años esperando que fuera como la recordaba. Ni el lugar ni yo éramos los mismos. La nostalgia es cruel porque nos promete algo que nunca podrá existir: la posibilidad de volver a ser quiénes éramos. Gatsby lo intentó con dinero. Yo lo intenté con distancia. Ambos descubrimos lo mismo al final.
-
Permalink¿Es la culpa de Gatsby por vivir en el pasado o culpa del pasado por no permitirle vivir en el presente?
-
PermalinkTu lectura de Luhrmann como crítica al sueño americano es la correcta. Gatsby gana cada batalla excepto la que realmente le importaba. Y la película sugiere que con dinero suficiente podrías ganar todas. Pero resulta que no, que hay una deuda que ni el dinero puede pagar: el tiempo. Eso es lo radical de la película.
-
PermalinkLo que hace brillante la película:
Gatsby no es un villano ni un héroe; es un espejo
El dinero no compra lo que realmente quiere
La nostalgia es un lugar donde todos vivimos un poco
La verdadera pregunta es si podemos aprender a dejarla ir
Eso es lo que la hace universal.
-
PermalinkLa luz verde. Exactamente. Todos tuvimos una.
-
Permalink¿Cómo se vive después de entender eso? Porque una vez que ves que estabas enamorado de un recuerdo, ¿qué ocurre con todo lo que construiste alrededor de esa ilusión?
-
PermalinkAunque el análisis es hermoso, presupone que Gatsby tuvo opción. Si realmente la amaba a ella, no a su memoria de ella, nunca habría tenido oportunidad. Ella ya estaba casada. La pregunta no es si podemos amar recuerdos. La pregunta es si hay diferencia cuando la única realidad posible también nos fue arrebatada.
-
PermalinkLo que dijiste sobre extrañar a la versión de uno mismo y no a la persona es algo que necesitaba escuchar. Es más verdadero que la mayoría de lo que dicen sobre Gatsby. Porque nadie llora realmente por la persona que se fue; llora por quién era cuando estaba. Gatsby construyó un imperio para intentar recuperar a una versión de sí mismo que el tiempo ya había deshecho.
Related posts
-
The Secret Life of Walter Mitty ¿Cuánto de nuestra vida estamos viviendo y cuánto estamos imaginando?
Es una película sobre algo bastante simple y, al mismo tiempo, bastante difícil de reconocer: La distancia entre la vida que imaginamos y la vida que realmente estamos viviendo. Walter es un tipo…
-
Moonlight - Aprender a mirarse sin miedo
Moonlight parece, en la superficie, una película sobre crecer. La infancia, la adolescencia y la adultez de Chiron atravesadas por la violencia, la soledad y la búsqueda de identidad.
-
Assassination Tango (Crimen a ritmo de tango) — Buenos Aires entre un asesinato y un abrazo
Assassination Tango parece, en principio, una película criminal bastante reconocible: un asesino profesional viaja a Buenos Aires para cumplir un trabajo. Pero Robert Duvall (que además de…
-
Chicago - Cuando la verdad necesita un buen espectáculo
Chicago parece, en la superficie, un musical brillante. Coreografías impecables, canciones pegadizas, vestuarios espectaculares y una energía que no parece detenerse nunca. Y no por nada terminó…
-
Jojo Rabbit — Cuando el odio aprendido empieza a chocar con la realidad
Jojo Rabbit es rarísima y se anima a contar el nazismo desde la lógica infantil. No para banalizarlo, sino para mostrar lo más aterrador de todo: Que el odio se aprende como un juego.
-
The Nutty Professor - La versión de nosotros que creemos necesitar
Hay películas que sobreviven porque hicieron reír. Y hay otras que sobreviven porque, detrás de la comedia, escondían algo mucho más triste. The Nutty Professor pertenece a ese segundo grupo.
-
School of Rock (Escuela de Rock) — ¿Y si encontrar tu voz importa más que ganar?
Escuela de Rock es, en apariencia, una comedia infantil con riffs pegadizos y caras exageradas de Jack Black. Pero debajo de ese caos simpático hay algo más interesante: Es una película sobre la…
-
Reservoir Dogs (Perros de la calle) — Cuando la confianza empieza a sangrar
Reservoir Dogs no es una película sobre un robo, sino sobre lo que queda cuando la confianza se rompe . Y lo primero que hace Tarantino para dejarlo claro es bastante jugado: el robo que…