Nunca olvides el sentimiento que tuviste al mirarme a los ojos.
Nunca superes esa etapa donde el amor rebosaba de alegría en tu corazón.
Nunca olvides esa chispa que sentías cuando tomabas mi mano.
Bajo el basto océano de la melancolía estás tú,
enterrada entre los escombros de aquel naufragio
que un día fue mi corazón.
Quedó en las estrellas, olvidado y solitario,
a veces vuelvo y miro
lo que un día fue el sabor del amor.
Un amor que comandaba, guiaba
y por su puesto daba vida.
Hoy simplemente adorna la noche de los recuerdos
como aquella etapa donde esté pequeño navegante
estaba perdido