Si alguien me preguntara alguna vez
por qué de ti me enamoré sin prisa,
respondería con toda certeza:
«Me cambia la existencia tu sonrisa».
Es un destello brillante como el sol,
borra lo malo que dejó el camino;
mirarlo sonreír es mi farol,
bálsamo sutil en mi destino.
Me fascina su acento al conversar,
su dulce voz me derrite el corazón;
si me habla al oído, me hace vibrar
el alma entera con íntima pasión.
Su piel de chocolate es un dulzor,
su andar me invita a devorar;
suspiro por su tono y su calor,
un manjar que no me canso de probar.
Admiro su carácter y su andar,
la fuerza con que persigue un sueño;
su forma de jamás dar marcha atrás,
de ser de su propio destino el dueño.
Él es el hombre que siempre soñé:
reservado, tranquilo y trabajador,
amable, tiene la chispas que siempre busqué…
¿Cómo no iba a entregarle mi amor?..