Hoy me dijeron: “¡No es tan fácil!”
Al instante profundicé: ¿y qué lo es? Una herida no sana sin dolor, y encontrarse a uno mismo duele. Duele de muchas formas diferentes, pero te aseguro que ese dolor va a ser una sola vez, una para sanar definitivamente...
La primera vez que fui yo estaba sola, sufriendo, herida y llorando en silencio. Porque si hice todo como se debería, como se supone, hice lo mejor que pude con lo que tenía, ¿por qué estaba en esa situación?
Entonces apareció esa voz interior por primera vez, una voz interior genuina, y me dijo: “¿Y si esta vez lo haces a tu modo?
”Ese fue el momento exacto. ¿Cuál era mi modo, mi estilo de hacer las cosas? ¿Qué hacer para ser yo por primera vez?
Lo primero que hice fue pensar cómo me encuentro genuinamente, y de ahí en adelante hubo pérdidas y ganancias, dolores y sanación, alegrías y tristezas, pero vale la pena... ¡Ahora soy yo!