Creo que con el tiempo aprendí que no todo lo que parece bonito tiene que suceder rápido.
Hubo momentos en los que sentí que quizá estaba esperando demasiado. Que tal vez debería dejar de darle tanta importancia a los sentimientos, dejar de esperar esa conexión especial y simplemente vivir el momento.
Pero la verdad es que nunca pude hacerlo así.
Porque para mí no se trata solamente de un beso.
Se trata de todo lo que existe antes de que suceda.
De esas miradas que duran un poquito más de lo normal. De los nervios que aparecen porque los dos saben lo que está a punto de pasar. De las ganas que se tienen, pero también de la paciencia para no apresurarlo.
Y quizá por eso prefiero esperar.
Prefiero pasar meses esperando un momento que realmente signifique algo, antes que vivir algo bonito por fuera pero vacío por dentro.
Porque ya entendí que no quiero coleccionar momentos solamente para decir que los viví.
Quiero recordar cómo me sentí.
Quiero que detrás de ese momento exista una historia, confianza, cariño y esa sensación de saber que no estoy compartiendo algo con cualquiera, sino con alguien que realmente significa algo para mí.
Antes pensaba que esperar era perder oportunidades.
Ahora creo que también puede ser una forma de respetar lo que uno siente.
No quiero apresurar algo solamente porque todos parecen hacerlo de otra manera.
No quiero convencerme de que debería conformarme con una conexión pasajera cuando en realidad deseo algo que tenga significado para mí.
Y tampoco quiero sentir que estoy siendo demasiado exigente por querer sentimientos detrás de un gesto tan pequeño.
Porque al final no estoy esperando un beso perfecto.
Estoy esperando ese momento en el que no tenga que preguntarme si significó algo para la otra persona.
Que los dos lo sepamos.
Que los dos hayamos querido llegar hasta ahí.
Que los nervios no sean miedo, sino esa emoción bonita de estar viviendo algo que llevábamos tiempo esperando.
Quizá para algunos sea solamente un beso.
Para mí, si algún día llega de la persona correcta, será la consecuencia de todo lo que hubo antes.
Y por eso sí, prefiero esperar.
Porque no quiero que sea cualquier beso; quiero que sea uno que, cuando lo recuerde, todavía tenga significado.