POESIA INSPIRADA EN " HAPPY FACE "
Sonríe.
No porque seas feliz,
sino porque aprendiste
que el mundo desconfía de los rostros tristes.
Pinta de alegría tus labios,
aunque debajo de ellos
haya un cementerio de pensamientos
que nadie se atreve a visitar.
Te preguntan:
“¿Estás bien?”
Y respondes que sí.
Qué palabra tan pequeña
para esconder un universo entero.
Construiste una máscara perfecta:
una sonrisa simétrica,
unos ojos que aprendieron a mentir,
una voz capaz de pronunciar
“todo está bien”
mientras tu interior se incendia.
Pero dime:
¿quién eres
cuando nadie te está mirando?
Porque quizá el monstruo
no vive debajo de la cama.
Quizá vive detrás del espejo,
esperando que termines de actuar
para preguntarte
cuánto de ti mismo sacrificaste
por parecer normal.
La sociedad ama las sonrisas.
No pregunta qué las produjo.
Prefiere una mentira agradable
antes que una verdad incómoda.
Por eso seguimos riendo
mientras algo dentro de nosotros
se descompone lentamente.
Happy face.
Una expresión convertida en armadura,
una felicidad convertida en disfraz,
una prisión cuya única ventana
es la boca.
Y qué tragedia tan humana:
tener miedo de mostrar el dolor
porque quizá, cuando finalmente
nos quitemos la máscara,
descubramos que ya no sabemos
qué rostro había debajo.
Así que sonríe.
Hazlo otra vez.
Que nadie sospeche.
Que nadie pregunte.
Que nadie vea
cómo se derrumba el mundo
detrás de tus dientes.