Fauces, bilis, rastro.
Intestino, pastillas, fuego.
Afuera, caos, tormenta.
Adentro, refugio, manta.
Frío, siete, grados.
Grito, cielo, quiebre.
Silencio, pausa, milagro.
Todo, por fin, detenido.
— Jorge Guzmán
Fauces, bilis, rastro.
Fauces, bilis, rastro.
Intestino, pastillas, fuego.
Afuera, caos, tormenta.
Adentro, refugio, manta.
Frío, siete, grados.
Grito, cielo, quiebre.
Silencio, pausa, milagro.
Todo, por fin, detenido.
— Jorge Guzmán
Cuando el tiempo se anuda en la pupila muda del mediodía y se sientan los pasos de los viejos sembradores de silencio que regresan, cuando el sol ya es límite venoso que la rutina borra desde fuera…
La soledad habitada,
¡Qué bien me siento!
Hoy me puse a leer los correos electrónicos de mi hija Beatriz.
Nunca volveremos a ser lo que fuimos
Ora verdad que la inteligencia ya no tiene sangre, en la más simple tensión muscular cualquier cosa cede inconscientemente; se llena la gusanera de los edificios más abandonados, el mundo está…
El Psicoanalista Dr. Sebas
Conocí a Marcela en la fiesta de casamiento de un amigo. Tenía una sonrisa perlada e hipnótica que parecía no borrarsele nunca de la boca. Durante la noche conversamos, bailamos y, al final de la…