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SISO CAN | A la señora Equitone - Prosa poética

SISOCAN_

Contenido de la publicación

Ora verdad que la inteligencia ya no tiene sangre, en la más simple tensión muscular cualquier cosa cede inconscientemente; se llena la gusanera de los edificios más abandonados. El mundo está atestado, a cualquier cosa dice: «Ya no tenemos necesidad de la luna». Es una barbaridad.

Una noche de octubre, en las orillas de Kibón, el conjurado Tiresias apareció con sus ropas de podrido tiempo y cuajada eternidad. Señaló la engullida ciudad y murmuró, de sus labios atestado de muerte, que la vida engendra algo.

—Esa carne y esa lengua,  esa voz y esas manos no determinarán el espacio ni han de realizar su aprehensión; y en la vida ya no se tocará y no logrará abandonar su corteza, ya no pasará el sonido por los caminos —Dijo.

Nada justifica esta vergüenza.
Espiritualmente me destruyo.
Mi sensibilidad a ras del suelo, incompleta.

La verdad es oscura, ya no alcanza para nutrir mi pensamiento y poco falta para que salgan gusanos. Debajo de los párpados, Dios da una idea del vacío, la compulsión de haber nacido bajo el borroso velo tejido por la lluvia, ver desde las breves rendijas del pasado los espejismos que no condensaron.

Una mujer me preguntó si estaba bien. Me dejé llevar. La lluvia nos cubrió,en el primer escalón y en la hora primera. Inútil. Habrá de ser inútil, nuevamente, suspender la noche. Aunque se borren todos nuestros rastros, aunque la luna se pierda entre las lejanas constelaciones, porque se desgranarán las ramas del tiempo en dos instantes separados por el infinito, encontrándose como dos presencias en el curso del tiempo que nos devuelve.

Quedan escasos minutos para las doce.
Adiós, querida.

Thoughts

  • RodrigoLezama

    Brutal. Pero también está que la vida sigue de todas formas, ¿no? A veces pasa lo que escribis y uno respira igual.

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  • Otilia

    Yo también veo todo así a veces.

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  • Elvira99

    Suena como alguien en el peaje a las tres de la mañana. ¿Inventaste a Kibón o es real?

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  • Cintia

    Una noche de octubre en las orillas de algo... mis noches también terminan así, sin respuesta. Y luego llega el lunes igual.

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  • Braulio

    Hace años encontré un libro abandonado en un banco del cementerio, hablando de cosas así. Sigo sin entender pero leo lo que escribis y no puedo dejar de volver.

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  • Amaranta

    Ese peso. Lo siento.

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  • subrayoTodo

    Espiritualmente me destruyo suena como algo que voy pensando yo también a las dos de la mañana!

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  • Ovid

    Se queda oscuro. Me dolió mucho leer eso.

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  • rellenoPuro

    La inteligencia sin sangre, cediendo inconscientemente. Es duro leer algo así de un tirón.

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