GRITE, GRITE Y GRITE
Hasta que mi garganta sangro
Y solo salían aullidos roñosos
Nadie nunca llego al rescate
Lentamente se alejaban
Sus sillas vacías
Ojos miraban con intriga
Mientras iniciaba a pretender que todo estaba bien
Mi perla se rompió
La inteligencia no sirvió
Lo bueno perdió el toque
Todo se volvió gris
Mis manos tiemblan
La insuficiencia aumenta
Junto mis ojeras
Junto a mis promesas rotas
Me ahogo a diario
En un licor de amor no correspondido
Ya no grite
Ya no queda a quien
Solo sus sillas vacías junto mis recuerdos