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"Rimas en Arco iris"

FERNANDOBARBOSSEUDONIMO
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Pensamiento

Pensamiento

SebastianOyola

El colono viejo que no corre y se queda con el azadón es el que me quedó dando vueltas, harto más que el canto a la paz del final. El que espera la bala en su rancho me convence más que el que pide fundir las armas en arados; uno cuenta lo que le pasó y e

El colono viejo que no corre y se queda con el azadón es el que me quedó dando vueltas, harto más que el canto a la paz del final. El que espera la bala en su rancho me convence más que el que pide fundir las armas en arados; uno cuenta lo que le pasó y el otro pide algo que igual no depende de él.

Contenido de la publicación

Índice   

 

 

 

            

Muñeca de trapo                                                                           1

Aun espero aquí                                                                           2

La despedida                                                                                 4

Nostalgia                                                                                      4

Dieciséis versos para recordarte                                                   5

Verde de esperanza                                                                      6

Escucha                                                                                        8

 

 

 

 

 

 

 

 

                                    

 RIMAS EN ARCOIRIS

AUTOR: OSCAR HERNANDO URAZAN GUEVARA

SEUDONIMO: FERNANDO BARBOSA

                                                         “MUÑECA DE TRAPO”

Corre niña, corre niña tierna,

Que en tu casa te esperan

 Sueños, fantasías y alegrías,

En forma de linda muñeca:

Tiene cabellos con hilos de fique,

Cara de caucho con ojos borrados,

El gato se le comió una oreja

Pero tus ojos de niña inocente

Ven una hijita bella;

Aunque su relleno de trapos,

En la mísera basura esta

Vistes su cuerpecito como una princesa

Y en tu infantil inocencia,

Es tu preciada amiga secreta,

Es tu confidente y guarda tus penas,

Comparte también ese trapito viejo:

Tus risas y juegos alegres

Y enjuga tus cristalinas lágrimas,

De alguna pasajera tristeza

Sueña, juega y crece linda niña,

Pero nunca olvides tu primera muñeca.

                                             “AUN ESPERO AQUÍ”

(Poema en homenaje a quienes cayeron defiendo sus tierras)

Un día lejano del ayer en mi loco vagar,

Cansado de mil caminos a esta tierra llegue,

Traía una mochila cargada de ilusiones,

Una maleta vieja y desecha llena de recuerdos,

 También un perro, aun cachorro y juguetón

Y las ansias de un soñador aventurero,

Esta selva bravía, insondable y verde,

Con el encanto de lo hermoso y lo ignoto,

Mis pies ato con las cadenas del embrujo,

Me enamoro con el encanto de la mujer amada,

Y con la frescura de sus cristalinos arroyos,

Calmo la sed infinita de La larga andada.

Aquí viví el desafío del tigre herido,

Hollé el recinto de los meros machos,

El edén de las hembras tiernas y su encanto.

Un día de tantos entre sus verdes árboles,

Con ansia loca levante mi rancho,

 En este sitio donde me arrulla el viento,

 Y me dispuse a terminar mis años.

Dicen los seres que presagian el mal augurio:

La dicha es pasajera como flor de un día,

Mi   alegría pasajera llego a su final,

Cuando llegaron por la maleza hollada,

Algunos engendros del odio y la violencia,

Con armas en sus manos, vacío el corazón,

Fundaron el imperio de sangre y bala sin razón,

Azadas y picos nuestra única defensa,

Eran para ellos motivo de distracción,

Los machos de antaño fueron cayendo,

Las tierras y las hembras fueron botín cobrado,

La tierra fue teñida de rojo sangre y perdición,

Pocos quedamos; otros huyen a tropel,

Mi decisión de hombre viejo y cansado:

Es parar la carrera aquí no más patrón,

Por mis amigos que muertos quedaron,

 No corro, acá espero, aun acá estoy,

Espero fuerzas para reconquistar lo mío,

O que una bala me envié el postrer adiós.

Aún estoy acá, de aquí no me voy.

 

Guaviare. Septiembre del 2001  

 

                                                  “LA DESPEDIDA”

En mi vida reina ahora la noche,

El cielo antes diáfano y de azul puro,

 Ahora luce grandes nubarrones grises,

Tormenta celeste, tormenta en mi alma,

Llego la aciaga hora de tu despedida,

Ya no me ata a tu vida nada, nada;

Solo un adiós en los labios espera,

Hace tiempo que nuestras almas apartadas,

Se miran desde la distancia del olvido,

Es un vacío inmenso la nostalgia del amor,

Es una herida mortal la pasión perdida

Y la ternura de los amantes de otros tiempos,

Se hundió para siempre en el fango del desprecio,

Vengo a darte el postrer adiós, último recurso,

De alguien que te cautivo y después te perdió.

 

San José del Guaviare mayo 2017.

 

                                                                “NOSTALGIA”

Hoy añoro los años felices de la infancia:

Cuando corría raudo y desprevenido,

 Por los senderos de la dicha efímera,

Acompañaba el trote con gritos y con cantos.

Tiempos aquellos, tiempos que se extraviaron,

Junto a la alegría pasajera de los años.

Como quisiera devolver antiguos recuerdos,

Retornar a ser simplemente el niño aquel,

Para saborear mis viejos momentos.

Para soñar en un mejor mañana,

Pero el tiempo,  es un amigo infiel,

No da tregua en su paso caprichoso,

Se roba tus mejores sentimientos,

 Se lleva todo y nos deja solo los recuerdos.

Ironía, cruel, perversa y desalmada,

La memoria conserva todo, incluso lo que fue bello,

Castigo divino, por lo que vivimos.

Negra maldición del efímero humano,

Tener a manos llenas, cuando no apreciamos,

Y cuando los años pasan evocar en vano:

El tesoro inmenso de un juego, o una sonrisa,

Cuando llegan los años del adiós postrero,

La felicidad perdida del ayer: añoramos 

                                                  “Dieciséis versos para recordarte”

 

El aire impasible frio y distante,

Disuelve las volutas azules del humo,

Es mi tabaco encendido,  mientras  recuerdo:

El color de tus ojos y tu sonrisa radiante,

Evoco la belleza de tu cuerpo de mujer

Y creo sentir aun tus caricias en mi piel,

Es un amor eterno que se niega a perecer.

 

Llevo grabado en el oído el sonido de tu voz,

No sé dónde estás, pero en mi sigues presente;

Por qué te miro en cada mujer extraña,

Por qué te escucho y te beso en otros labios.

Vivo para sentir que tu imagen llega,

Cuando vuelves a mí en el humo del cigarro

Y libo los jugos de tu pasión inmensa;

Cuando el licor de embriaguez me llena;

Vives en mí, aunque en una tumba yaces muerta.

 

FERNANDO BARBOSA

GUAVIARE JULIO DEL 2024.

 

 

                                                  “VERDE DE ESPERANZA”

Escuchase un gemido lastimero de dolor;

Manchado del verde de mi selva inhóspita,

 Fuerte como el alma de los árboles erguidos,

Unido   al rugido de las fieras indómitas.

Trepidar de tierra hollada, ayer ignota,

Sollozos estremecen el alma de esta tierra,

Mezclase murmullos de fatal tristeza;

Almas huérfanas, de la esperanza muerta,

Llanto de niños, gemir de mujeres indefensas,

 Gira el viento,  mudo mensajero de lamentos;

Regocijo de la parca ante el festín siniestro.

Caen seres, víctimas de balas y tormentos,

Mueren o son raptados muchos cuerpos,

Pero como ave fénix, renace la esperanza:

Atada con cadenas y custodiada con barbarie,

Retenerla es como: atrapar el rio aquel,

O aprisionar su agua con los dedos,

Detener la fuerza del tornado en una red.

 

Troquemos el gemir, llorar y lamentar;

En gritos de justicia, en cantos de paz,

Que, ante las tumbas frías de los muertos,

eleven plegarias de reconciliación y amor.

Que juntos en un acto de reconciliación

Los seres vivos de mi patria y la región,

Hagamos la paz;  forjada con sincero perdón.

 

Enarbolemos al viento nuestra bandera,

Sin miedo y pregonando un nuevo amanecer,

Que nuestros hijos desde temprana edad,

Aprendan los derechos de todos sus hermanos:

A vivir, a soñar y sin violencia a fenecer,

Que el metal de las armas use vulcano,

 Para forjar los utensilios bondadosos del arado.

Que calle el tétrico aullido de las balas;

El grito de los niños libres y felices: retozando,

Que more en la tierra del profano olvido:

El llanto lastimero de huérfanos y viudas,

Ante el cuerpo yerto e inerte del abatido.

FERNANDO BARBOSA

MONTAÑAS DEL GUAVIARE JULIO DE 2024.

 

                                                                     “ESCUCHA”

 

Llevo tantos años gritando al viento,

Que me equivoqué: jamás debí dejarte,

Si pudiera devolver el imparable tiempo

Te tomaría de la mano, te besaría,

 Tomaría tú cara entre mis manos fuertes,

Acercaría mis labios a tu oído, anhelante:

Te juraría mil promesas de amor profano,

 Pero por Dios muñeca linda, escúchame.

 

Día a día, mi rutina sigue aglutinante,

Mi corazón a veces luce indolente:

Sepultando en tumba de cotidiano olvido,

Este amor que persiste en mí locamente;

Que se esconde en cada esquina, en cada pliegue:

De mi pecho que a cada latido se resiente

Y grita tan fuerte como el rugir de una fiera,

Tengo miedo, que quienes a mi lado moran:

Escuchen este llamado, que guardo solo para ti.

 

Pero estas tan lejos,  tan inalcanzable,

Como ese lucero que a veces miro:

En las noches aciagas de mi vida,

Me ilumina y es triste, cruel desvarió:

Parece querer venir a mi encuentro,

Luego se aleja por el cielo, esquivo.

 

 

Tú no estás tan lejos, te siento cerca,

Separada de mí por los fatales muros,

Que juntos hicimos parodiando olvido,

Esa barrera negra, que nos separa y nos aísla,

Es la barrera de tus deberes y de los míos.

 

Cadenas que nos atan, nos alejan y torturan,

 Cerrojos de acero que la sociedad impone,

Reos condenados por que no supimos amar

Amantes perdidos, que en contra del tiempo perduran.

 

Los años van pasando veloces e implacables,

 Dejando su huella en cada pliegue de la piel

Y este amor profundo se niega a perecer,

Nada lo vence, renace con cada nuevo amanecer.

 

 Este mensaje es para que te lo lleve el   viento,

Cuenta de mi incansable e inútil lucha por olvidarte,

De todo el amor   que he escondido año tras año,

 Y de lo formidable y bello de mi sentimiento.

Amor, aunque después lo olvides…escucha.

FERNANDO BARBOSA

  San José del Guaviare - Guaviare- Colombia Julio 2024

Thoughts

  • Ovid

    Gracias por compartir todo el cuaderno de una vez, con índice y todo! El que se me queda es el del 2001, el hombre que decide parar la carrera y esperar en su rancho por los amigos que quedaron. Me imagino que ese lo escribiste ahí mismo, en el Guaviare, y no años después desde otra parte. Me gustó mucho leerte.

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  • SebastianOyola

    El colono viejo que no corre y se queda con el azadón es el que me quedó dando vueltas, harto más que el canto a la paz del final. El que espera la bala en su rancho me convence más que el que pide fundir las armas en arados; uno cuenta lo que le pasó y el otro pide algo que igual no depende de él.

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