Espero que algún día te des cuenta de que yo no era como las demás.
Yo no veía tu físico.
No me importaba lo que podías darme.
No estaba contigo por conveniencia ni por todo aquello que pudieras ofrecerme.
Lo único que me importaba eras tú.
Tu manera de ser.
Tus conversaciones.
Tus sueños.
Tus preocupaciones.
Incluso esas partes de ti que quizá no te gustaban demasiado.
Yo quería conocerte de verdad.
No quería una versión perfecta de ti.
Quería a la persona que existía detrás de todo eso que los demás podían ver.
Por eso quizá me dolió tanto cuando las cosas terminaron.
Porque yo no sentía que estuviera perdiendo algo superficial.
Sentía que estaba perdiendo a la persona a la que había aprendido a querer.
Y quizá tú nunca llegaste a entenderlo.
Quizá pensaste que algún día encontraría a alguien más y simplemente seguiría adelante.
Pero no era tan sencillo.
Porque cuando quieres a alguien por lo que es, no puedes reemplazarlo solamente buscando las mismas características en otra persona.
No buscaba a alguien con tu físico.
No buscaba tus cosas.
No buscaba lo que podías ofrecerme.
Te buscaba a ti.
Y quizá por eso tardé tanto en aceptar que no podía hacer que sintieras lo mismo.
Porque mientras yo estaba mirando todo lo que eras, quizá tú estabas mirando todo lo que yo podía darte.
Y esas dos formas de querer nunca estuvieron en el mismo lugar.
Aun así, no me arrepiento.
Porque sé que lo que sentí fue sincero.
No necesitaba que fueras perfecto.
No necesitaba que tuvieras todo resuelto.
Solo quería que fueras tú.
Y espero que algún día, cuando mi recuerdo aparezca en tu mente, puedas entenderlo.
Que hubo alguien que no se quedó por tu apariencia, por tus cosas ni por lo que podías ofrecer.
Alguien que simplemente te miró y pensó:
“No necesito nada de ti, solamente quería tenerte a ti.” 🤍