Cuando niña me encontré una linda muñeca de trapo con un lindo vestido rosa pastel, tan dulce e inocente. La quería tanto que no se por que un día la olvide debió ser el cansancio, aunque son solo excusas lo sé . Quien sabe cuanto tiempo estuvo en el olvido, tal vez, fue ese el motivó que cuando la encontré se había convertido en una muñeca llena de agujeros sin sentido.
Cuando la volví a ver cuán culpable me sentí, así que la intente arreglar, la lleve al mejor costurero de la ciudad; pero, estaba tan rota que solo pudo convertirse en retazos de lo que un día fue. Cansada mire el espejo por ultima vez; después de todo, yo solo era una muñeca olvidada con un vestido rosa pastel.
Retazos, retazos y retazos, mi cuerpo esta esta llenos de ellos cubren agujeros que son horribles de ver. Lo mas extraño de este cuento es que solo yo los puedo ver, quizá sera por eso que evito los espejos; pero, no es por los retazos, no me malentiendas a ellos me adapte muy bien. Tal vez sea por el gran agujero que el costurero no remacho bien, mi pecho esta vació… Ese pedazo de tela nunca funcionó, ese hilo era muy fino o eso es lo que pienso yo.
Han pasado años tantos que ni siquiera me recuerdo, a veces, me pregunto: ¿quien soy? ¿cual es el motivo de mi existir? Preguntas y más preguntas algún día espero responderlas.
Al terminar esto solo tengo una pregunta que no se va de mi mente y esa es ¿donde quedo la niña del vestido azul celeste?