Dejar ir, cuesta y duele.. pero hay que hacerlo para salud mental y espiritual...
Me gusto el poema 👍
Creo en preservar los momentos bonitos, y contigo tuve los más intensos y llamativos de mi vida. Para acceder a ellos no necesitas permiso; están ahĂ, fueron reales, lo siguen siendo.
Dejar ir, cuesta y duele.. pero hay que hacerlo para salud mental y espiritual... Me gusto el poema 👍
Dejar ir, cuesta y duele.. pero hay que hacerlo para salud mental y espiritual...
Me gusto el poema 👍
Creo en preservar los momentos bonitos, y contigo tuve los más intensos y llamativos de mi vida. Para acceder a ellos no necesitas permiso; están ahĂ, fueron reales, lo siguen siendo.
Un atardecer —fueron varios—, la sensaciĂłn intensa, rara y linda a la vez de poder verte, escuchar tu voz, sentir tu aroma y, si era posible, tocarte. Ser el piloto de la nave que nos llevara a donde nadie jamás habĂa llegado. Compartir una canciĂłn, porque lo nuestro fue profundamente musical y nuestros gustos resultaron complementarios. Compartir un cafĂ© era como llegar al cielo; llevarte uno, acercarme y entregarlo representaba lo máximo en mis aprensivos intentos por inventar formas de verte.
De esto hay muchos momentos, incluso los más Ăntimos; de esos, aunque de Alzheimer me muera, no los olvidarĂ©.
Y saber que no se repetirá, o que pienses que he sido de lo peor, duele. Tal vez estemos en lo mismo, pero ahora no vale la pena detenernos en eso. Solo sirve saber que no es bueno encapricharse en querer algo que al final hace mucho daño, si no se quiere dar el paso al vacĂo total.
No lo dimos, pues la muerte en vida no es vida; juntos pero muertos, no se disfruta. Ojalá la vida nos dé revancha, siempre y cuando tus heridas no se abran cuando estemos frente a frente.
A mĂ me pasa igual con los atardeceres. Se repiten todos los dĂas y aun asĂ hay uno que se te queda fijo, con la hora y todo.
Eso del cafĂ©. La manera en que describes esos intentos minuto a minuto de verte, acercarse, entregar. Eso es lo que me queda leyĂ©ndote. La cosa más pequeña que sostiene todo lo demás. Preservar momentos sin llevarlos adelante es casi lo mismo que haber vivido dos vidas distintas. Gracias por dejarlos aquĂ!
Dejar ir, cuesta y duele.. pero hay que hacerlo para salud mental y espiritual...
Me gusto el poema 👍
Lo del café, acercarse y entregar. Eso queda. Cuando algo es asà de intenso es como si lo otro no existiera!
Que bonito texto! Me resultó inspirador el último párrafo: "Ojalá la vida nos dé revancha, siempre y cuando tus heridas no se abran cuando estemos frente a frente".
ÂżCuánto tiempo pasará desde aquel dĂa en que te asomes a mi ventana y me grites: «Ven conmigo a mi techo y prendamos fuego para consagrar el pan y alimento entre nuestros camaradas»?
Durante un tiempo, Nicolás mejoró.
Fuego en la sangre,
Mi casi algo, casi nada
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Puedes decirle a la vida ÂżCambiaste? ÂżMe adoraste?
Despiertas… corres hacia el café como fórmula mágica de despertar
Mientras vivĂa, pensĂ© que aprendĂa.