¿Cuánto tiempo pasará desde aquel día en que te asomes a mi ventana y me grites: «Ven conmigo a mi techo y prendamos fuego para consagrar el pan y alimento entre nuestros camaradas»?
¿Cuándo será el día en que me asegures mi puesto?
¿Cuántas cosas no nos quedaron claras a los dos?
¿Cuándo será el día en que rompas el filamento?
¿Cuándo romperás el rumbo de mi dirección?
Quítame el peso de esta inquietud con pudor.
Hazte mi gran cantor en letras serenas.
Con toda confianza resuena la voz que se consagra en mí.
El peso de la manufactura, de las cuentas sin rumbo, sin orden lógico o cronológico, escribo un cronograma.
Eh... Sin orden de víctimas resueno en voces ajenas a la mía.
Sin escrúpulos escribo manifiestos sin sentido.
Sin serenatas u órdenes literarias creo arte.
Día tras día, sin mucho que desear, soslayo penas ilustres.
¿Qué significa el desvelo matutino? ¿Qué desperdicios?
Novedoso es el tiempo sin entretiempos, mente calmada, pausada, como entrecejos socavantes arrastra lo que sostuvo.
El tiempo.
Sonámbulos seremos, creyendo vivir nuestros sueños; perdidos estaremos entre rutas sin mutuo acuerdo; confundidos estaremos como navegantes náufragos.
Sin sabor... sírveme una, no dos copas del cáliz, de tu cáliz, y brindemos nuestro momento, buen momento.