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Quedarse

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Pensamiento

Pensamiento

novelaacuestas

Hasta la estrofa del primer aliento lo leí como un poema a una pareja, y ahí se da la vuelta entera, porque es la madre. Me tocó volver arriba a leer lo de los glaciares con otros ojos.

Hasta la estrofa del primer aliento lo leí como un poema a una pareja, y ahí se da la vuelta entera, porque es la madre. Me tocó volver arriba a leer lo de los glaciares con otros ojos.

Contenido de la publicación

Me quedo con tu recuerdo,

con tu aroma suspendido en el aire,

con esa esencia tuya que el tiempo no borra

y que mi alma reconoce

aunque la distancia intente alejarte.

Me quedo con tu callado temple,

con esa fortaleza que no necesitaba palabras,

con tus glaciares de acción,

que escondían un océano de ternura

detrás de una mirada serena y callada.

Me quedo con tus sentimientos,

con esa manera tan tuya de querer,

porque fueron lo más cercano al amor

que mis manos temblorosas conocieron,

el refugio donde mi corazón

aprendió, por un instante, a no temer.

Y cuando me pierdo en los laberintos de mi alma,

me encuentro en la mitad de tu mirada;

allí donde tus ojos me protegían de mí mismo,

donde hasta mis guerras más profundas

parecían quedarse desarmadas.

Entonces regreso al principio,

a aquel instante sagrado de mi nacimiento,

y te imagino recibiendo mi primer aliento,

convirtiendo el dolor en lágrimas de alegría,

mientras tu corazón descubría, estremecido,

que una nueva vida florecía entre tus brazos.

¡Qué milagro tan inmenso el tuyo!

Hacer de la angustia una sonrisa,

del sufrimiento una esperanza,

y de aquel pequeño ser que llegaba al mundo

la razón de tantas noches sin descanso,

de tantos desvelos,

de tanto amor que jamás pidió recompensa.

Por eso, hoy me adhiero a tus brazos

y quisiera quedarme allí para siempre,

como quien encuentra al fin su puerto

después de navegar entre tormentas,

como quien descubre que el hogar

no es un lugar, sino unos brazos

que nunca debieron dejar de sostenerlo.

Me quedo contigo,

aunque solo pueda abrazarte en mis recuerdos;

me quedo con tu voz, con tu aroma,

con tus silencios y tus desvelos.

Porque si alguna vez me preguntan

qué fue lo más valioso que tuve en la vida,

no buscaré tesoros ni pronunciaré nombres extraños:

hablaré de ti, de tu amor y de tus manos,

de aquel primer abrazo que me dio la bienvenida

y de todo lo que hiciste por mí

sin esperar nada a cambio.

Y si el tiempo llegara a borrar mis palabras,

si mis pasos se cansaran de andar

y mi memoria olvidara los caminos,

que mis brazos todavía recuerden los tuyos,

que mi corazón te siga buscando

y que mi último pensamiento

conserve intacto tu nombre.

Porque me quedo con tu recuerdo,

pero, sobre todo, me quedo con tu amor;

ese que me sostuvo antes de que yo supiera sostenerme,

que me protegió antes de aprender a defenderme

y que me hizo sentir, desde el primer instante,

que en este mundo no estaba solo.

Y hoy, cuando miro hacia atrás y comprendo

que muchas cosas pueden perderse en el camino,

hay una verdad que mi alma se niega a olvidar:

De todo cuanto la vida me ha dado,

tú eres ese amor que llevo conmigo,

mi refugio más antiguo,

mi raíz más profunda

y ese abrazo al que siempre

quisiera volver.

Por Levi Díaz Echeverri

Thoughts

  • roar

    Esto es muy bonito, también me hizo prnsar en mi madre. Ellas suelen tener ese amor incondicional que uno siempre puede atesorar, no es así para todas las familias pero si en la mayoria de casos pienso yo. Gracias por dejar este pedacito de tu percepción aquí. 🫶

    Permalink
  • MartaEspejo

    Callado temple y glaciares de acción para hablar de una madre. La mía también quería sin decirlo, oye, a fuerza de hacer cosas.

    Permalink
  • novelaacuestas

    Hasta la estrofa del primer aliento lo leí como un poema a una pareja, y ahí se da la vuelta entera, porque es la madre. Me tocó volver arriba a leer lo de los glaciares con otros ojos.

    Permalink

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Me quedo con tu recuerdo,

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