Fuiste mi mayor error y mi mayor desdicha. Una fortuna, pero tú no pensabas lo mismo de mí. Nunca experimenté un dolor tan grande al no tenerte. Quiero decirte lo que me pasa, pero a ti no te importaría, ni en lo más mínimo, y por eso te lo oculté. Me sentía tan insegura y verte feliz me hacía sentirme feliz también.
A pesar de que no me notaras ni un poco, ni me mirabas. Todavía quedaba una gota de ilusión, pero ya se secó tan pronto que te vi feliz y sonriente sin mí. Me puse a pensar en todo.
Cómo me haces sentir tan mal, pero todavía sigue algo ahí. Y es en tu sonrisa brillante y tus ojos como el café que me embriaga en su dulce aroma. Pasé a ser adicta a tu sonrisa.
Es como el sol que llega a brillar en un día lluvioso, tan brillante como la luz de las estrellas. A eso me refiero cuando digo que me gustas. Es en serio lo que siento. Pensé que era pasajero, pero no lo es.