¿Qué piensan de los superpoderes? Al menos en la mayoría del contenido que he visto proveniente de América y Europa, los poderes suelen parecerme poco llamativos. No porque sean malos. Muchos son increíbles y funcionan perfectamente para los personajes que los poseen. Lo que realmente me interesa son sus limitaciones y condiciones.
Por ejemplo, imaginemos que una persona puede teletransportarse. ¿Conserva el momento al hacerlo? ¿Tiene un límite de uso? ¿Duele? ¿Sigue siendo la misma persona? ¿Cómo controla el destino? ¿Funciona mediante portales o simplemente desaparece y aparece en otro lugar? ¿Sus pertenencias también se teletransportan?
Voy a responder cada una de esas preguntas. Algunas pueden sonar absurdas, pero precisamente por eso me resultan tan divertidas.
Primero: el momento. Si la teletransportación funciona mediante portales, es relativamente sencillo imaginarlo. Simplemente se curva el espacio entre dos puntos. Pero si la persona desaparece y reaparece sin ningún portal, la cosa cambia. Si conserva el momento, por ejemplo, no podría escapar de una caída simplemente teletransportándose: seguiría moviéndose a la misma velocidad. Tal vez podría redirigir ese momento apareciendo orientado de otra forma y utilizar la fuerza de la caída para frenarse. Sin embargo, aparece un problema aún mayor: la Tierra está viajando a miles de kilómetros por hora alrededor del Sol. Si el poder no toma eso en cuenta, reaparecer sería equivalente a chocar contra un planeta en movimiento. Así que asumiré que el poder conserva el momento relativo al planeta y que además permite redirigirlo dependiendo de cómo se produzca la teletransportación.
Segundo: ¿con qué frecuencia puede hacerlo? ¿Una vez por segundo? ¿En milésimas? ¿Solo tan rápido como pueda reaccionar la mente humana? ¿Consume energía? Si el límite fuera de unas pocas milésimas, prácticamente podría volar: bastaría con teletransportarse continuamente al mismo punto del aire antes de empezar a caer.
Tercero: el dolor. Me cuesta creer que un proceso semejante sea completamente indoloro. Si el cuerpo realmente se desarma para volver a ensamblarse en otro lugar, asumiría que debería existir algún mecanismo que protegiera al usuario de esa experiencia. A menos, claro, que no se desarme nada y simplemente se curve el espacio.
Cuarto: la identidad. ¿Cómo sabemos que sigue siendo la misma persona? Puede actuar igual, pensar igual y conservar todos sus recuerdos. Pero también es posible que el original haya muerto y que lo que aparezca sea una copia perfecta, convencida de ser el verdadero individuo. Desde afuera sería imposible distinguirlo.
Quinto: el destino. ¿Cómo sabe el poder dónde dejarte? ¿Qué impide aparecer dentro de una pared, en medio del océano, en el espacio o varios metros bajo tierra? ¿Es un proceso completamente mental? ¿Hace falta conocer previamente el lugar? Si alguien mueve todos los muebles de mi casa, ¿cómo sabe el poder dónde colocarme para no ser atravesado por mi silla?
Sexto: el tipo de teletransportación. Los portales me parecen una opción mucho más segura. Son menos versátiles, sí, pero también reducen enormemente el riesgo de errores.
Séptimo: las pertenencias. ¿Qué cuenta como "parte de mí"? ¿La ropa? ¿Un reloj? ¿Un celular? ¿Una mochila? ¿Qué ocurre si estoy sosteniendo a otra persona? ¿Y si tengo un pie apoyado sobre el suelo? ¿Podría teletransportarme y dejar atrás una pierna o llevarme un pedazo del piso? ¿Existe un radio de acción? ¿Se decide de forma consciente? ¿Qué pasa con el aire que ocupa mi cuerpo y con el aire del lugar al que llego? ¿Intercambian posiciones? ¿Se genera un vacío durante un instante?
En fin, así es, más o menos, como pienso cuando aparece un superpoder en una historia. No me interesa solamente lo que puede hacer, sino todo lo que implica. Si yo fuera el genio de la lámpara que busca arruinar deseos encontrando vacíos en las reglas, sin duda sería un trabajo que disfrutaría muchísimo, y creo firmemente que lo aue hace a un poder interesante son las limitantes, esas restricciones que nos permiten jugar dentro de un entorno.