El cielo, ese lugar al que, según muchas creencias, vamos después de la muerte. Un lugar blanco, tranquilo, sereno y relajante, donde se supone que descansaremos por toda la eternidad. Pero esa última parte, la de "toda la eternidad", ¿no resulta aterradora?
Soy un fiel creyente de que ningún ser humano quiere realmente la inmortalidad, por más que diga lo contrario. Creo que lo que en verdad buscamos es vivir mucho, no vivir para siempre. La única forma en la que aceptaría ser inmortal sería si existiera una manera de ponerle fin cuando yo lo decidiera. De lo contrario, dejaría de ser un regalo para convertirse en una condena.
La idea de estar atrapado para siempre en un plano del que no puedo escapar me parece inquietante. Si al morir solo asciende el espíritu, entonces puedo llegar a entender la inmortalidad de otra manera. No creo que alguien que ya murió y cuyo espíritu ascendió al cielo procese la realidad igual que alguien con un cerebro, capaz de razonar, cuestionarse, sentir dolor o incluso aburrirse.
Voy a dejar el infierno para otro momento y hacer una pregunta distinta: ¿qué clase de entretenimiento hay en el cielo? ¿Cómo se mantiene uno cuerdo, si es que la cordura sigue siendo un concepto válido en el más allá? ¿Qué me impediría simplemente apagarme y dejar de hacer cualquier cosa, suponiendo que siquiera hubiera algo por hacer allí?
Tal vez me fui por las ramas. Solo espero que, si realmente hay algo después de la muerte, no sea eterno.