Pez volador 2 partes 14 y 15
14
Uno tiene las heridas abiertas, que está vida todos los días una nueva te deja.
Cicatrices que no cierran y, las mentiras que llevan tan lejos a los monstruos.
Es el otro, y queremos todos no naufragar y, la guitarra con las cuerdas rotas por la cuchillada del matrero errante del desierto.
Y un piso, una mesa, una silla, una lámpara, una ventana cerrada, un techo y fuera el más allá de un cielo infinito.
Y mi cara de perro que mendiga un hueso, para ponerle punto y coma al seco espanto.
No hay nada como la memoria para ver la verdad real actual de nuestras vidas.
Esas manganetas, que después son ganbetas, en el momento crítico en el que te iluminas.
Esta tierra de verde pasto, aún en invierno, es un himno a la belleza de la vida.
No hay un día más feliz de mi vida, sólo momentos que prefiero olvidar, más que sean buenos ó malos ó mas ó menos.
Pero terminó no olvidando
solo los llevo en mi cuerpo como cajones, que en ellos hay tesoros y maldiciones por dentro.
En el olvido de tú silencio, yo me recuerdo como enfermo de rabia.
¡¡¡grita candela que es mejor no olvidar viejas penas y, afrontar las nuevas con rigor de santo!!!.
Siempre es así, Jira y Jira, da vueltas como el mundo tierno que no todo tiene final feliz.
Es más, es más el mate amargo que la chocolatada dulce.
Y tenemos lo que no queremos tener y, no tememos lo que si queremos tener.
Nosotros los hombres huecos rellenos de paja, sabemos que nuestra depresión y vacío nos hace hechar espuma por la boca, mostrando los dientes podridos como una manada de chacales feroces, ya que la rabia nos queda calcada en la piel.
15
Salió el sol, y estamos parados frente al infierno en la vereda de la cofradía de la flor solar.
Todo se cae abajo y nada asciende arriba más que la altura del rio y los pájaros y aviones que se chocan entre las nubes del cielo como suicidas.
No, no tememos más que una realidad que nos choca, con la que tenemos que vivir.
Miralo al caballo sin cabeza no quiere falopa e.
Tierra, la humanidad anda sobre la tierra y, otra cosa no tememos para andar...
Ya que volar por si solos no podemos y, andamos nadando en el agua a lo perrito, y nosotros somos rápidamente lentos para todo, esto nos puede gustar o no, pero es lo que tenemos, no parar nunca de esperar.
Nadie sabrá la verdad, es un cuento chino que se cuenta bien o mal, pero no deja de ser un verso sucio, nacido de las profundidades de barro y agua de un turbio río, ahí donde después de todo se esparcen las cenizas de nuestros infelices corazones.
No es que queremos saberlo todo, cada uno tiene que saber un poco y, siempre la lluvia caerá y luego vendrá el frío de agosto.
¿quienes somos?, se puede ver desde afuera, pero no por dentro, por dentro tenemos cada uno nuestro propio universo.
Todos nadamos en lodo y sangre.
Es que es la paciencia infinita, son sombras del bosque entre los árboles y los arbustos.
Es nuestro cuerpo, si somos de carne hueso piel y agua y, vamos en este viaje loco a matar, ya que también nos matan a nosotros los monstruos.
Secretos de medio días lluviosos y sin comida, cagamos nuestras entrañas.
Y el día se termina y otro empieza seguido, sin siquiera un instante de por medio, no tenemos ni un segundo cero para descansar