Tengo miedo de muchas cosas.
Me da miedo equivocarme, que las cosas no salgan como las imaginé, descubrir que no estaba preparada o terminar preguntándome si todo aquello por lo que luché realmente valió la pena.
Pero hay algo que me da todavía más miedo:
llegar algún día a mirar atrás y preguntarme por qué no lo intenté.
Porque sé que muchas veces el miedo me ha hecho quedarme quieta. Me ha hecho pensar demasiado, imaginar todos los escenarios posibles y encontrar razones para esperar un poco más.
“Tal vez después.”
“Tal vez cuando esté más preparada.”
“Tal vez cuando tenga menos miedo.”
Pero aprendí que quizá ese momento en el que desaparece completamente el miedo nunca llega.
Y entonces entendí que no necesito dejar de tener miedo para atreverme.
Puedo tener dudas y aun así avanzar.
Puedo sentir que me tiembla todo y aun así dar el primer paso.
Puedo no saber exactamente cómo hacerlo y empezar a descubrirlo mientras camino.
Porque esperar a sentirme completamente segura también puede convertirse en otra manera de no hacer nada.
Y yo no quiero que mis decisiones futuras estén llenas de “¿qué habría pasado si…?”.
Prefiero equivocarme intentando algo que realmente quería, aprender de lo que suceda y seguir adelante, antes que pasar años imaginando cómo habría sido mi vida si aquel día hubiera sido un poco más valiente.
No sé si todo va a salir como quiero.
No sé si voy a conseguirlo.
No sé cuántas veces voy a tener que empezar de nuevo.
Pero sí sé que quiero intentarlo.
Aunque dude.
Aunque tenga miedo.
Aunque no tenga todas las respuestas.
Porque quizá la valentía no sea sentir que nada puede salir mal.
Quizá sea mirar todo lo que podría salir mal y decidir que, aun así, vale la pena dar el primer paso.
Así que sí, tengo miedo.
Muchísimo.
Pero me da más miedo llegar algún día al final de una etapa y descubrir que me quedé con las ganas simplemente porque tuve miedo de intentarlo.
Y esta vez no quiero quedarme con las ganas.
Aunque tiemble.
Aunque dude.
Aunque todavía no sepa cómo.
Voy a hacerlo.
Y después, pase lo que pase, al menos podré decirme a mí misma que lo intenté.