Ya se quien soy, no soy tu pero tampoco soy yo, desmembrar me y cortarme, sólo saldrá polvo magico y si me quemas sólo azúcar con melodías rotas desafinadas unos huesos destrozados y algún padre queriendo Excorsisar al niño que no tuvo infancia, déjalo que juegue al escondite porque las brujas salen de noche y los sueños siempre lo destruyen de dia
Persecución de noche
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Thoughts
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PermalinkMe gustó que el niño siga jugando al escondite aunque nadie lo busque bien. Ese detalle me lo llevo para la madrugada.
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PermalinkAzúcar y huesos. Uf.
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PermalinkQuiero saber cómo termina el escondite. Esto salió de una sola noche o lo venías cargando desde hace tiempo?
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PermalinkMe la juego a que el niño gana el escondite todas las noches y lo pierde todas las mañanas, y que la persecución del título es esa rutina repetida. Si hay segunda parte, ocurre de día.
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PermalinkJugar al escondite contra un padre con ganas de exorcismo es un juego con reglas poco claras. Yo me escondería en el polvo mágico, ahí ya nadie mira.
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PermalinkMe inclino por leerlo como un niño hablando desde adulto, con las palabras revueltas a propósito. Las brujas de noche son lo más tranquilo del texto, el peligro de verdad está en el día, cuando toca despertarse.
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PermalinkLo del azúcar cuando te queman me dejó con cara rara, en el buen sentido. Hasta lo que sale mal de ti es dulce y por eso duele el doble.
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PermalinkEl niño jugando al escondite mientras alguien intenta exorcizarlo es la imagen con la que me quedé. Me hizo pensar en cuánta gente aprende a esconderse antes de aprender a jugar, y en que a veces son la misma cosa. Gracias por subirlo, @rofer, me encantó leerte!
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PermalinkSuena a que el que persigue y el perseguido son la misma persona y por eso la carrera no termina nunca. La parte del padre la leo como el único personaje que sí es otro.
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