Pulsátil por detrás del ojo, en la sien, en la base del craneo.
Hurgo la campera, la pequeña gragea que sana.
Hallo solo pelusa, algodón y tierra.
Pulsátil por detrás del ojo, en la sien, en la base del cráneo.
Desprendo la campera, husmeo y husmeo.
Párpados cerrados los ojos en mis dedos.
Mi lengua de fuera, alto grado de concentración.
Con precisión... con precisión...
¡Bingo a la pequeña!, la pequeña que alivia.
Pico corcho, saco corcho.
Doy un sorbo la hiel amarga, la cápsula sana, el pequeño milagro.
El incendio se neutraliza.
— Jorge Guzmán