Ojalá él te cuide como yo no pude,
con manos que no tiemblen y abrazos que no duden.
Ojalá él te bese más que yo,
y en cada beso te devuelva el sol.
Ojalá te tome la mano más veces
de las que yo solté por cobarde o por miedo.
Ojalá te haga reír hasta que duela,
tantas veces como yo te fallé sin querer.
Ojalá él logre lo que yo no:
mantenerte a su lado sin romperte el vuelo.
Que haga brillar tus ojos al gemir su nombre,
que llene ese vacío que dejé con mi nombre.
Espero que él sea eso que siempre buscaste,
la calma en la tormenta, el puerto que anhelaste.
Hoy soy mejor persona, pero no por mí,
sino por vos, que me enseñaste a vivir.
Me enseñaste el bien, me marcaste el mal,
que amar es sufrir y vivir es luchar.
Porque cuando se pierde el amor, se apaga la fuerza,
y sin fuerza, hermano, ya no hay quien te tuerza.
Hoy lloro en silencio, adentro, sin ruido,
lloro por costumbre, ya no por herido.
Hoy soy lo que soy porque estuviste vos,
y peleo por un sueño, terco como Dios:
que algún día el destino se ría de nosotros
y nos vuelva a juntar con historias de otros.
Que el mundo retome su giro olvidado
y el tiempo nos deba lo que nos ha robado.
Hoy te extraño, sí, pero también rezo
que él sea mejor, que te cuide sin peso.
Ojalá él sea quien vos necesitás…
Ojalá que él… y que vos seas feliz en paz.