Este pequeño escrito es solamente un poco de lo que siento y me parece la forma más sana de desahogarme:
Y en un instante, yo me quede perdida en tus ojitos cafés, enredada en tu pelo castaño e hipnotizada por tus hermosas pestañas, solo sé que en un instante pusiste mi mundo al revés. Y otra vez sucede que empiezo a sentir con demasiada intensidad, con miedo al rechazo, a que tu no sientas lo mismo. Soy una adolescente tratando de comprender mis propias emociones, tratando de comportarme normal cuando estas cerca de mí o cuando me abrazas, sabiendo que mi corazón parece que va a estallar.
Hay una calidez, una sensación de felicidad absoluta que no se controla, un deseo de compartir con esa persona que muchas veces me sorprende a mi misma, ¿enamorada? Una palabra que me parece demasiado grande como para comprenderla alguna vez, una palabra que da miedo simplemente pronunciarla, pero que está ahí en el aire, está presente cuando estoy junto a ti, cuando conversamos y tu voz me deja completamente mareada y tu perfume embriagada.
Quisiera gritarlo a los cuatro vientos, decírtelo, que me vuelves loca, que tu sonrisa ilumina mis días, que tu mirada es capaz de alegrar hasta al más deprimido, que tu voz hace que pierda totalmente la concentración, pero se que no es posible, se que no es real, se que estoy viviendo de una ilusión y eso es lo que más lastima porque mientras más tiempo paso contigo más se desarrollan mis sentimientos y sé que terminaré herida.
No soy una persona para nada atractiva, es algo que toda mi vida me lo han recalcado, no uso maquillaje (no porque no quiera, sino porque tengo miedo que a pesar de todo siga siendo igual de fea), físicamente no tengo muchas cualidades, soy consciente, pero también sé que si alguna vez me diese la oportunidad amaría con toda la intensidad, amaría de verdad, desde mi ignorancia, desde mis defectos, desde mis cualidades, desde mi inocencia, desde mi miedo, pero amaría de verdad.