No olvidar
Cómo no recordar
el aroma de tu suave piel,
acompañado de tu boca,
con ese sabor a miel.
Esa mirada buscando
esa flor que tanto te gusta oler,
suave e intensa a la vez,
te entregas al placer.
Ese placer de renacer
en cada amanecer,
de volver a sentir la vida
sin miedo a perder.
Por eso digo,
con el corazón despierto:
no al olvido,
no al olvido.