Saltar al contenido
Cargando…

Motherless Brooklyn — Una ciudad donde todos esconden algo

rodrigosegade1000
Pública 5 conversaciones 7 pensamientos 19 votos positivos 0 votos negativos 1 serie

2019 · Dir.: Edward Norton · Edward Norton, Bruce Willis, Gugu Mbatha-Raw, Alec Baldwin y Willem Dafoe · 8/10

En series

In groups

Pensamiento

Pensamiento

RamiroEsquivel

A mí el final me deja otra cosa. Lionel resuelve todo, sabe quién mató a Frank, y Randolph sigue arriba con sus autopistas. El que no tiene nada termina sabiendo la verdad y el que tiene todo sigue decidiendo igual. Eso de que deja de necesitar a Frank lo

A mí el final me deja otra cosa. Lionel resuelve todo, sabe quién mató a Frank, y Randolph sigue arriba con sus autopistas. El que no tiene nada termina sabiendo la verdad y el que tiene todo sigue decidiendo igual. Eso de que deja de necesitar a Frank lo compro, pero a la ciudad no le cambia nada lo que él aprendió.

Contenido de la publicación

2019 · Dir.: Edward Norton · Edward Norton, Bruce Willis, Gugu Mbatha-Raw, Alec Baldwin y Willem Dafoe · 8/10

Motherless Brooklyn es una película que me sorprendió muchísimo porque toma la estructura clásica del cine noir (un detective, un asesinato, una conspiración, una ciudad llena de secretos) y la utiliza para contar algo bastante más íntimo: La historia de un hombre que necesita entender qué ocurrió no solamente porque quiere resolver un caso, sino porque investigar parece ser la única manera que tiene de poner un poco de orden dentro de su propia cabeza.

Lionel Essrog, interpretado por Edward Norton, trabaja para Frank Minna, el hombre que prácticamente le dio un lugar en el mundo. Cuando Frank es asesinado, Lionel empieza a seguir una serie de pistas que progresivamente lo llevan mucho más lejos de aquello que imaginaba. Lo que inicialmente parece un crimen relacionado con los negocios termina abriendo la puerta a una estructura de poder que atraviesa Nueva York, sus calles, sus edificios y hasta la manera en que determinadas personas pueden decidir cómo debe desarrollarse una ciudad.

Y ahí aparece la primera pregunta que me dejó la película: ¿Qué ocurre cuando investigar la muerte de una persona significa descubrir que el verdadero crimen es muchísimo más grande de lo que imaginábamos?

¿Cómo investigás el caos cuando tu propia cabeza nunca se queda en silencio?

Lo primero que quiero destacar es el trabajo de Edward Norton con Lionel. Es un personaje con síndrome de Tourette, y la película podría haber utilizado esa característica solamente como una excentricidad destinada a distinguirlo de otros detectives. Pero Norton intenta integrarla a su manera de observar el mundo. Lionel vive rodeado de impulsos, repeticiones, asociaciones de palabras y pequeños rituales que constantemente interrumpen aquello que está intentando hacer.

Lo interesante es que esa misma mente que muchas veces parece complicarle la vida también posee una enorme capacidad para detectar detalles. Lionel escucha palabras, recuerda conversaciones, relaciona información y vuelve una y otra vez sobre aquello que no termina de comprender. Su investigación funciona casi como una extensión de su propia manera de pensar: algo queda dando vueltas dentro de su cabeza hasta que finalmente encuentra dónde encaja.

Y creo que eso vuelve particularmente interesante la estructura de la película. El misterio no avanza únicamente porque Lionel vaya encontrando pistas, sino porque vemos cómo esas pistas empiezan a ocupar espacio dentro suyo. Una frase aparentemente insignificante puede regresar mucho después. Un nombre que parecía no tener importancia empieza a relacionarse con otro. Un detalle que los demás olvidaron se convierte en algo imposible de ignorar para él.

Norton también consigue que Lionel nunca quede reducido a su condición. Tiene humor, inseguridad, inteligencia, miedo y una enorme necesidad de demostrar que puede hacer algo importante. Muchas veces resulta incómodo en situaciones sociales y es consciente de que los demás pueden observarlo de manera diferente, pero la película no lo presenta como alguien que necesita ser “arreglado”. Simplemente es la forma particular que tiene de existir dentro del mundo.

Y quizás por eso su relación con Frank Minna sea tan importante. Frank no solamente era su jefe. Era una de las pocas personas que había conseguido reconocer una capacidad detrás de todo aquello que otros podían interpretar únicamente como una dificultad.

Cuando Frank desaparece, Lionel no pierde solamente a la persona que dirigía la agencia. Pierde a alguien que había conseguido hacerle sentir que tenía un lugar.

¿Cuánto puede significar una persona que fue la primera en confiar en nosotros?

Bruce Willis aparece relativamente poco, pero su presencia resulta fundamental para toda la película. Frank Minna funciona como una especie de figura paterna para Lionel y para los otros hombres de la agencia. Es quien los reunió, les dio trabajo y construyó alrededor de ellos una pequeña familia formada por personas que probablemente no habían encontrado demasiado espacio en otros lugares.

Y me gusta muchísimo Bruce Willis en ese registro. Tiene esa presencia cansada, esa sensación de hombre que conoce perfectamente el peligro al que se está enfrentando, pero que de todos modos decidió seguir adelante. No necesita demasiadas escenas para que comprendamos por qué Lionel siente semejante lealtad hacia él.

Su asesinato convierte el resto de la película en algo mucho más personal. Lionel podría abandonar la investigación cuando empieza a comprender la magnitud de aquello que está descubriendo. Nadie parece esperar que él resuelva el caso. Incluso buena parte de las personas que encuentra durante el camino tienen muchísimo más poder que él.

Pero continuar investigando se convierte en una manera de devolverle a Frank algo de aquello que recibió de él.

Y ahí creo que la película encuentra una motivación mucho más fuerte que la simple resolución de un misterio. Lionel no está buscando únicamente al responsable de una muerte. Está intentando demostrar que la vida de la persona que creyó en él significaba algo.

Hay algo muy lindo en esa idea: muchas veces las personas que más modifican nuestra vida no son aquellas que solucionan nuestros problemas, sino las primeras que consiguen ver algo en nosotros cuando todavía nosotros mismos no sabíamos cómo verlo.

¿Puede una ciudad ser también uno de los villanos de una película?

Una de las cosas que más me gustan de Motherless Brooklyn es Nueva York. Pero no la Nueva York turística, luminosa o romántica que aparece en tantas películas. Norton construye una ciudad de finales de los años 50 atravesada por clubes de jazz, oficinas oscuras, departamentos pequeños, grandes proyectos urbanos y lugares donde las decisiones que van a modificar la vida de miles de personas se toman detrás de puertas cerradas.

La ciudad no funciona solamente como escenario. Es parte central del misterio.

A medida que Lionel investiga, empieza a descubrir cómo determinadas decisiones urbanísticas pueden esconder relaciones de poder muchísimo más profundas. Barrios enteros pueden desaparecer, comunidades pueden ser desplazadas y grandes obras pueden presentarse públicamente como símbolos de progreso aunque detrás exista una enorme cantidad de personas perjudicadas.

Y ahí entra Moses Randolph, interpretado por Alec Baldwin. Me parece un villano muy interesante porque no necesita comportarse como un criminal convencional. Su verdadero poder consiste precisamente en lo contrario: puede modificar la vida de miles de personas sin tener que apuntarle con un arma a nadie.

Randolph está convencido de que comprende mejor que los demás aquello que la ciudad necesita. Tiene contactos, influencia y una capacidad prácticamente ilimitada para convertir sus decisiones personales en políticas que afectan a todos.

Y la película plantea algo que me parece muy interesante: ¿Qué diferencia existe entre construir una ciudad y decidir quién merece formar parte de ella?

Porque Randolph habla constantemente de progreso. Autopistas, viviendas, desarrollo, transformación. Todo puede justificarse mediante palabras que parecen positivas. El problema es que detrás de cada proyecto existen personas concretas que pueden perder su casa, su barrio o la comunidad en la que vivieron durante años.

Ahí Motherless Brooklyn deja de ser simplemente una historia sobre un asesinato y empieza a hablar sobre algo mucho más grande: la posibilidad de que el verdadero poder no consista en romper las reglas, sino en tener la capacidad de escribirlas.

¿Qué pasa cuando descubrimos que la verdad también puede estar escondida dentro de una familia?

A medida que Lionel se acerca a Laura Rose, interpretada por Gugu Mbatha-Raw, la investigación empieza a abandonar progresivamente la distancia profesional. Laura está vinculada de una manera mucho más profunda con aquello que Frank estaba intentando descubrir y termina convirtiéndose en una de las personas que permiten comprender cuál es realmente el centro de la conspiración.

Me gusta mucho la relación entre Lionel y Laura porque la película evita convertirla simplemente en una historia romántica destinada a acompañar el misterio. Los dos personajes están intentando comprender algo sobre su propio lugar dentro de una ciudad dominada por personas muchísimo más poderosas.

Lionel intenta reconstruir aquello que Frank estaba investigando. Laura, en cambio, tiene que enfrentarse con verdades que afectan directamente su propia identidad.

Y ahí el misterio empieza a funcionar de otra manera. Ya no estamos preguntándonos solamente quién hizo qué, sino qué consecuencias puede tener descubrir la verdad.

Porque el cine noir está lleno de investigaciones donde encontrar la respuesta significa resolver el caso. En Motherless Brooklyn, en cambio, algunas respuestas solamente abren nuevas heridas.

También me parece muy interesante el personaje de Paul Randolph, interpretado por Willem Dafoe. Hay algo permanentemente inestable en él. Parece conocer buena parte de aquello que Lionel necesita descubrir, pero nunca resulta completamente sencillo determinar hasta dónde puede confiar en lo que está diciendo.

Dafoe tiene una energía perfecta para este tipo de personaje. Puede parecer vulnerable y amenazante prácticamente al mismo tiempo, y esa ambigüedad funciona muy bien dentro de una película donde casi todos poseen alguna información que prefieren ocultar.

La música es otra de las cosas que más personalidad le da a la película. El jazz parece acompañar perfectamente la manera en que funciona la cabeza de Lionel: ritmos que se desvían, ideas que aparecen inesperadamente, repeticiones y pequeñas variaciones que terminan construyendo algo mucho más grande.

Me encanta especialmente cómo Norton utiliza los clubes y los espacios nocturnos. Hay algo profundamente noir en esas secuencias: humo, luces bajas, personajes que observan desde lugares donde nunca sabemos exactamente cuánto escucharon y músicos que parecen construir otra película dentro de la propia película.

Pero la música también funciona como una especie de espacio de libertad.

Lionel vive buena parte de su vida intentando controlar impulsos que aparecen sin que pueda decidirlo. El jazz, en cambio, convierte la improvisación en una forma artística. Aquello que parece desviarse de la estructura termina formando parte de ella.

Y quizás por eso esas escenas encajen tan bien con el personaje. Lionel vive en un mundo que constantemente le exige comportarse de determinada manera, mientras la música le recuerda que algo puede funcionar precisamente porque no sigue un camino completamente previsible.

La fotografía acompaña muy bien ese tono. Los interiores oscuros, las calles nocturnas y determinados contrastes de luz hacen que por momentos parezca una película perteneciente a otra época, pero Norton nunca intenta convertirla solamente en una imitación nostálgica del noir clásico.

Hay algo contemporáneo en su ritmo y en la manera en que desarrolla a los personajes, incluso cuando visualmente está recuperando códigos que reconocemos inmediatamente de películas muchísimo más antiguas.

¿Hasta dónde vale la pena llegar para saber la verdad?

Creo que uno de los puntos más interesantes de Motherless Brooklyn es que Lionel podría detenerse varias veces. Frank ya está muerto. Las personas involucradas tienen muchísimo poder. Y cuanto más descubre, más evidente resulta que resolver completamente el misterio no significa necesariamente que exista una manera sencilla de hacer justicia.

Pero sigue.

Y me parece que esa obstinación define muchísimo al personaje.

Lionel necesita completar las cosas. Una idea incompleta continúa dando vueltas dentro de su cabeza. Una palabra sin explicación vuelve una y otra vez. Y el asesinato de Frank se convierte en la mayor pregunta que nunca podría abandonar.

Por eso el misterio funciona también como una historia sobre duelo. Investigar es la manera que encuentra Lionel de permanecer conectado con Frank un poco más. Cada pista representa una conversación que ya no puede tener directamente con él. Cada descubrimiento le permite reconstruir una parte de aquello que su mentor estaba haciendo antes de morir.

Pero el recorrido termina obligándolo a construir algo propio.

Durante buena parte de la película Lionel está intentando terminar el trabajo de Frank. Hacia el final empieza a comprender que también necesita decidir qué hacer él con todo aquello que descubrió.

Y ahí está, para mí, la verdadera transformación del personaje.

No se convierte mágicamente en otra persona. No desaparecen sus tics, sus inseguridades ni su manera particular de procesar el mundo. Simplemente deja de necesitar que Frank esté presente para saber que puede seguir adelante.

Creo que Motherless Brooklyn podría haber sido algo más corta. Hay tramos donde la investigación se dispersa demasiado, algunos personajes secundarios aparecen y desaparecen sin alcanzar la profundidad de Lionel, y la cantidad de nombres, relaciones y explicaciones puede hacer que el misterio pierda algo de fuerza.

Pero también siento que parte de esa densidad pertenece al mundo que Norton está intentando construir.

No estamos ante un caso policial perfectamente delimitado. Estamos viendo cómo un asesinato conecta progresivamente con negocios, familias, política urbana, desigualdad y personas que llevan años ocultando determinadas verdades.

Y cuanto más grande se vuelve el misterio, más pequeño parece Lionel frente a él. Eso es precisamente lo que me gusta.

No es el detective más poderoso de Nueva York. No tiene contactos extraordinarios, no tiene dinero y prácticamente nadie importante parece considerarlo una verdadera amenaza. Pero tiene algo que los demás subestiman constantemente: no puede dejar una pregunta sin respuesta.

Edward Norton consigue construir alrededor de esa idea una película muy personal, con muchísimo amor por el noir clásico, pero también con una preocupación muy concreta por la ciudad y por las personas que quedan afuera cuando alguien poderoso decide qué significa el progreso.

Y quizás por eso el título Motherless Brooklyn termine resultando tan interesante. Lionel es alguien que pasó buena parte de su vida buscando una familia, un lugar y una estructura que pudiera contenerlo. Pero la propia ciudad parece estar llena de personas que también corren el riesgo de quedarse sin aquello que consideran su hogar.

Al final, el crimen que Lionel empieza investigando pertenece a una persona. Pero aquello que termina descubriendo afecta a toda una ciudad.

Porque quizás el verdadero misterio de Motherless Brooklyn no sea quién mató a Frank Minna, sino quién tiene el derecho de decidir qué personas merecen tener un lugar en la ciudad que llaman hogar.

Thoughts

  • RamiroEsquivel

    A mí el final me deja otra cosa. Lionel resuelve todo, sabe quién mató a Frank, y Randolph sigue arriba con sus autopistas. El que no tiene nada termina sabiendo la verdad y el que tiene todo sigue decidiendo igual. Eso de que deja de necesitar a Frank lo compro, pero a la ciudad no le cambia nada lo que él aprendió.

    Permalink
  • acta_no_leyenda

    Moses Randolph es Robert Moses con el nombre apenas dado vuelta. Nunca ganó una elección y durante cuarenta años decidió puentes y autopistas en Nueva York; la Cross Bronx partió barrios enteros. La novela de Lethem pasa en los noventa y nada de esto está ahí, lo sumó Norton. Lo de escribir las reglas en vez de romperlas es casi literal con Moses: armaba él mismo las autoridades que después dirigía. Me hace pensar que a Norton le importaba más ese villano que el caso.

    Permalink

Related posts