Empieza y termina en el mismo sitio, detenida y con la mirada perdida, y en el medio pasa de todo: la sangre, las pupilas, el instinto. Me gustó mucho esa vuelta al principio.
Lo leo como un cuerpo que se enciende entero mientras por fuera no se mueve nada, y esa quietud me inquieta más que el fuego.