Me he hecho chiquita para encajar.
Me guardo lo que siento para no molestar,
pero es como un vaso de agua,
a punto de derramar.
Me rompo fácil,
me quiebro con solo una mirada.
¿Por qué mi corazón es tan frágil?
No entiendo por qué mi alma está tan ausente,
para hacerse la fuerte,
o no quiere quedarse para ver cómo la hieren.
¿Hasta cuándo?
¿Hasta cuándo debo ocultarme?
¿Hasta cuándo debo quedarme
solo por llevar un bien para los demás?
¿Cuándo voy a salir?
¿Cuándo me pediré perdón por ser así?
Discúlpame, N****, por no dejarte crecer,
por acoplarme a los demás,
por dejarte sufrir,
por no sacarte de ese baño a los 7 años,
cuando nos encerraban una semana y nadie se daba cuenta de lo que pasaba.