Te quiero
Te quiero olvidar.
Te quiero olvidar y dejar de sentir.
Quiero olvidar tu sonrisa y la forma en que me mirabas, o creo que lo hacías.
Te quiero olvidar hasta que tu nombre no signifique nada.
Te quiero olvidar hasta que ya no me recuerden a ti los lugares de los que solíamos hablar.
Te quiero olvidar hasta que no aparezcas más en mis sueños.
Te quiero olvidar, y aun así las canciones nuevas no dejan de susurrar tu nombre, de recordarme momentos y sensaciones.
Te quiero olvidar.
Es injusto que, aunque pasen días, meses y años, sigas siendo algo en mí; que lo que casi fue siempre permanezca en algún rincón. Que te sueñe y recuerde cada lunar de tu cuello. Tu sonrisa y tu voz no abandonan mis recuerdos, pero tus ojos...
No sabía lo nítidos que podían ser los sueños hasta que soñé contigo de nuevo. Después de un año sin verte, vi tus ojos: el café más lindo que he visto, un café que, por alguna razón, me hace recordar el mar.
Verte y saber que te quiero, y que te quiero exactamente igual que la última vez. No te he dejado de querer.
¿Y dónde encuentro el consuelo?
No hablamos hace meses y, aun así, te quiero.
No te veo hace meses y, aun así, me sé tu rostro de memoria.
No me río contigo hace meses y, aun así, sigo escuchando tu risa y tus palabras.
No es justo.
Este amor unilateral no hace más que dañar mi estado emocional, mi seguridad.
¿Cuándo podré encontrar un amor que me quiera como yo te quiero a ti?
Te quiero olvidar y siento que eso no va a pasar.
Te quiero olvidar, pero ¿qué tengo que hacer para que no aparezcas más?
Es injusto e inevitable.
Te pienso cada vez que mi alrededor susurra tu nombre.
Y sé que yo ya no estaré en tu mente. Jamás quisiste que estuviera; solo querías que pudiera estar ahí siempre que tú quisieras.
Te quiero.