¿Por qué no puedo hablar,
si las palabras hierven en mi garganta y se ahogan en silencio?
Me sofocan palabras mudas.
Siento tanto que me hiere.
¿La normalidad me es imposible?
Cómo borro este sentimiento, esta penuria?
Arréglame, reparame,
quítame esta soledad.
Me condené en mi propia penumbra,
navegando en la oscuridad
anhelando una esperanza que no llega.
¿Algún día podré decirlo?
¿Liberar la angustia que me niega el descanso?
¿Arrancarlas, si ha de ser necesario?
Me quema y no sale,
me recorre como un río helado una culpa ajena que no me deja respirar.
¿Por qué es tan difícil?
¿Por qué no puedo?
Ni yo misma me comprendo,
¿cómo podría hacerlo el resto?
Este sufrimiento me hunde como un mar de palabras encadenadas, pesa tanto que soy incapaz de nadar en él.
Me atan el miedo y la incertidumbre.
—Me duele el alma y la mente—
¿Alguien podrá sacarme?
Acabaré aplastada por mi propio sentir.
¿Buscas ahogarme tan desesperadamente?
Déjame ver la superficie una vez.
Permíteme salir de este abismo.
Quiero tocar el sol; ya no resisto esta oscuridad
Necesito respirar.
Salir de este mar de incertidumbre.