Es tal la dureza
que hay en sus miradas.
Obreros se arrastran
de frente hacia mí.
Ojos apagados,
manos ensuciadas.
Un día más dudo
puedan sobrevivir.
Carente de todo,
propietario en nada.
Siento por momentos
la ausencia de ti.
Las espaldas rotas,
las almas cansadas.
Entre la agonía y
la desesperación.
Poco es el valor,
caro es el cansancio.
Otros van danzando
sobre el sobrante billete.
Carente del oro,
dueños de la vida.
Siento por momentos
alegría en mí.