Luciérnagas
¿Por qué me gustas tanto,
como para perder la cabeza?
Fuiste tú quien me ayudó
a enfrentar los recuerdos que habÃa sepultado.
Me tomaste de la mano cuando nadie más querÃa;
me ayudaste a dormir cuando el sueño me huÃa.
Por eso no puedo detenerme ahora:
seré ese calor de verano que jamás volverás a olvidar.
Y esta vez seré yo quien te espere,
hasta que me extrañes.
Y cuando en tu corazón entiendas,
y veas que esta vez no volveré a huir,
voy a alardear que invocaste luciérnagas solo para mÃ.