Crystal fue arrastrado hacia el interior del agujero.
Intentó resistirse.
Clavó sus patas en el suelo, pero la fuerza que lo atraía era demasiado poderosa. Su cuerpo comenzó a deslizarse lentamente hacia aquella grieta imposible.
Entonces ocurrió algo.
Crystal sintió un vacío dentro de su cabeza.
No era dolor.
Era algo mucho peor.
Era como si alguien hubiera abierto una puerta dentro de su mente y estuviera dejando escapar todo lo que había detrás.
De repente, recordó el castillo.
Lo vio durante un instante.
Sus enormes torres.
Los pasillos.
La biblioteca.
Los miles de libros que había leído.
Su creador.
La habitación.
El espejo.
La criatura de seis alas.
El templo.
El bosque.
Las flores.
Todo apareció al mismo tiempo.
Y entonces...
desapareció.
Crystal intentó recordar el castillo.
No pudo.
Lo había visto hacía apenas un segundo, pero ahora no sabía qué era.
Intentó recordar la biblioteca.
Nada.
Los libros que durante toda su vida había estudiado se convirtieron en manchas borrosas.
Intentó recordar a su creador.
Su rostro apareció durante un instante.
Después se desvaneció.
Crystal sintió miedo.
Un miedo profundo y desesperado.
Intentó aferrarse a algún recuerdo.
A cualquiera.
Pero cada vez que encontraba uno, desaparecía.
Su primer recuerdo.
Desapareció.
Su último recuerdo feliz.
Desapareció.
Los lugares que conocía.
Desaparecieron.
Las criaturas que había visto.
Desaparecieron.
Todo lo que había aprendido.
Todo lo que había vivido.
Todo lo que había amado, temido o deseado...
desaparecía.
Crystal quiso gritar.
Pero incluso la razón por la que quería gritar comenzó a desaparecer.
Entonces apareció un último pensamiento.
Una palabra.
Su nombre.
Crystal.
Se aferró a ella con todas sus fuerzas.
Era lo único que quedaba.
Su nombre era lo último que lo conectaba con quien había sido.
Pero la oscuridad también alcanzó aquella palabra.
Las letras comenzaron a deshacerse dentro de su mente.
C...R...Y...S...T...A...L...
Y finalmente... nada.
El nombre desapareció.
Crystal dejó de saber quién era.
En ese mismo instante, su cuerno perdió todo su brillo.
La magia abandonó su cuerpo.
No se apagó lentamente.
Simplemente desapareció.
Como si jamás hubiera existido.
Crystal dejó de sentir aquella energía que durante toda su vida había estado dentro de él.
Por primera vez...
estaba completamente vacío.
El portal lo absorbió por completo.
Y mientras atravesaba aquella oscuridad, ya no quedaba dentro de él ningún recuerdo de Crystal.
Ni de su pasado.
Ni de su hogar.
Ni de quién había sido.
Solo quedaba una pequeña criatura perdida, viajando hacia un mundo que no conocía.
Y ni siquiera sabía que estaba perdida.