Hace muchos años existió una profecía que casi nadie se atrevía a mencionar. Algunos la consideraban una simple historia inventada por antiguos magos; otros pensaban que era una blasfemia, algo que jamás debió ser escrito en los libros de historia.
La profecía hablaba de un día en el que la creación se levantaría contra su propio creador.
Decía que una criatura nacida de la magia llegaría a tener un poder tan grande que algún día podría enfrentarse a aquel que le había dado vida. Para muchos, aquello no tenía sentido. ¿Cómo podría una creación superar a su creador, especialmente si este era considerado uno de los magos más poderosos que habían existido?
Pero la profecía no terminaba allí.
También hablaba de una época en la que la oscuridad comenzaría a extenderse por el mundo y la magia perdería poco a poco su equilibrio. Los antiguos escritos aseguraban que, cuando todo pareciera estar perdido, aparecería una criatura diferente a todas las demás.
Una criatura con un poder capaz de cambiar la historia.
Según las palabras de la profecía, alguien como Crystal sería quien crearía los Pilares de la Magia, unas fuerzas destinadas a mantener el equilibrio entre las diferentes formas de magia y evitar que la oscuridad terminara consumiéndolo todo.
Y había una frase que, entre todas las demás, era la que más miedo causaba:
“Y la magia de luz de Crystal alcanzará la oscuridad y la hará desvanecer.”
Durante mucho tiempo nadie supo qué significaban realmente aquellas palabras. Algunos intentaron descubrir quién sería esa criatura, mientras que otros simplemente decidieron olvidar la profecía y dejarla perdida entre los libros antiguos.
Y quizá habría permanecido olvidada para siempre…
si Crystal no hubiera existido.
Porque cuando su nombre comenzó a aparecer en las páginas de los antiguos libros, algunos empezaron a preguntarse algo que nadie quería admitir.
¿Y si la profecía no hablaba de una criatura que algún día aparecería?
¿Y si ya había llegado?
Tal vez Crystal no era simplemente un joven pony con una magia extraordinaria.
Tal vez era la respuesta a una profecía que llevaba siglos esperando cumplirse.
Y si realmente era él, entonces solo quedaba una pregunta:
¿Qué ocurriría cuando la creación finalmente se encontrara frente a su creador?
Porque quizá la verdadera historia de Crystal no comenzaría cuando descubriera su poder…
sino cuando descubriera por qué había sido creado.