LLUIN, PEDACITO DE CIELO.
¡Ay, Lluin de mí alma, mí tierra querida,
pedazo de cielo donde aprendí a soñar!
Extraño tus chacras, tú aurora encendida,
y el rocío en los campos al amanecer llegar.
¡Pishcamaca querido, guardián de mí infancia,
en mayo tus flores perfuman mí andar!
Aunque hoy me encuentre tan lejos, en la distancia,
¡mí corazón a tus brazos quisiera regresar!
En el César Vallejo Mendoza aprendí a luchar,
entre libros y sueños forjé mí destino;
Soy un «Barro Pensativo» que aprendí a estudiar,
con fé y esperanza labré mí camino.
Hoy soy ingeniero, mas sigo siendo aquel niño
que soñaba en silencio con un mundo mejor;
¡no hay título ni gloria que borre el cariño
por mí pueblo serrano, mí raíz y mí amor!
Cuando llegan las fiestas de julio, ¡qué hermoso es mi pueblo!,
el León de los Andes despierta emoción;
River Plate de Lluin también luce orgulloso,
con su gente encendida de fé y pasión.
Entre música, abrazos y cantos serranos,
mí alma quisiera volver a bailar;
¡estrechar a mí gente, tomar tantas manos
y sentir que en mí tierra vuelvo a comenzar!
Pero hay un amor que me quiebra por dentro,
Rosa Erminda, madre, mí eterna adoración;
tus canas me cuentan tus tantos desvelos,
tus rezos me dieron fuerza y valor.
Si hoy soy ingeniero y alcancé mis anhelos,
fue por tus sacrificios y tú inmensa bondad;
¡no hay fortuna que iguale el calor de tus brazos,
ni riqueza que compre tú amor de verdad!
¡Quisiera volver y besar tus mejillas,
tomar esas manos cansadas de dar!
Decirte, mamita, que eres mí vida,
y que nunca, nunca te dejaré de amar.
Aunque el mundo me vista de honores y gloria,
aunque lejos me encuentre cumpliendo mí misión,
tú serás para siempre la raíz de mí historia,
¡mí orgullo más grande, mí eterno corazón!
¡Ay, Lluin de mí alma, recíbeme un día,
con Pishcamaca en flores y el alba al brillar!
Que Rosa Erminda me espere con su sonrisa,
y que en tus verdes campos me pueda abrazar.
Soy hijo de tus cerros, de tú tierra y tú cielo;
soy hijo de una madre que me enseñó a luchar.
¡Podré conquistar el mundo entero,
pero a Lluin y a mí madre jamás dejaré de amar!
— Percy Merejildo ( Barro Pensativo)