Y si algún día soy un recuerdo, espero haber sido de los que te hicieron sonreír.
No sé cuánto tiempo permanecerá mi nombre en tu memoria.
Quizá con los años olvides algunas conversaciones.
Algunos detalles.
Incluso puede que olvides exactamente cómo empezaron muchas de las cosas que vivimos.
Y está bien.
El tiempo cambia los recuerdos.
Las personas crecen.
La vida nos lleva por caminos diferentes.
Pero si algún día vuelves a pensar en mí, ojalá no sea solamente para recordar cómo terminó todo.
Ojalá recuerdes también las veces que te hice reír.
Las conversaciones que hicieron que el tiempo pasara sin darnos cuenta.
Los momentos sencillos que compartimos sin imaginar que algún día serían recuerdos.
Ojalá recuerdes que alguna vez hubo alguien que se alegraba sinceramente por tus buenas noticias.
Que quería verte bien.
Que disfrutaba escucharte hablar de tus cosas, incluso cuando parecían pequeñas.
Y si alguna vez la vida nos lleva tan lejos que solamente quede el recuerdo de lo que fuimos, no espero que me extrañes.
No espero que quieras volver.
Ni siquiera necesito saber si alguna vez volverás a pensar en mí.
Solo espero haber dejado algo bonito.
Porque no todas las personas que pasan por nuestra vida están destinadas a quedarse.
Algunas llegan para acompañarnos durante una etapa.
Para enseñarnos algo.
Para compartir momentos que después se convierten en parte de nuestra historia.
Y aunque un día nuestros caminos se separen, eso no hace que lo vivido pierda su valor.
Así que si algún día soy solamente un recuerdo para ti, espero que sea uno bonito.
De esos que aparecen de repente al escuchar una canción, al pasar por un lugar conocido o al recordar una época de tu vida.
Y que, en lugar de doler, te hagan sonreír.
Porque si alguna vez tuve un lugar importante en tu vida, no quisiera que mi recuerdo fuera una herida.
Me gustaría ser simplemente una pequeña parte de tu historia que, al recordarla, te haga pensar:
“Qué bonito fue coincidir.” 🤍