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LIBERTAD EN MEDIO DE BARROTES

Mar-Rodriguez-H
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LIBERTAD EN MEDIO DE BARROTES

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Pensamiento

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¿Cuánto tiempo llevabas queriendo escribir algo así? Esto no es una prueba, es un relato que ya sabías cómo contar.

¿Cuánto tiempo llevabas queriendo escribir algo así? Esto no es una prueba, es un relato que ya sabías cómo contar.

Contenido de la publicación

LIBERTAD EN MEDIO DE BARROTES

 

El sol acariciaba su rostro por la ventana de aquel cuarto lúgubre, mientras su cuerpo era un lamento carcomido por odios, sus manos estaban llenas de sangre, y el alma no sentía resentimientos,  mientras él se revolcaba en el suelo en medio de quejidos sin poder hacer nada.

Aquel líquido rojo era una pintura abstracta salpicada en el vestido blanco de Amelia y sus ojos reflejaban el fuego de ira que atormentaba sus más recónditos rincones.

Ese momento de danza con el suelo que él le ofrecía, era todo un espectáculo que había vivido una y mil veces del otro lado, no recordaba cuantas habían sido las golpizas que la habían tirado como cucaracha moribunda, lo que nunca, pasó por su cabeza fue ser la espectadora de la historia.

Aquel domingo como todos los días en su vida no tenían nada especial, Jacinto se había levantado con el hambre alborotada como siempre, dando golpes a todo y a Amelia, pero esta vez, ella en medio de aquella tormenta pudo encontrar la forma de escapar de sus golpes y coger el cuchillo para colocarse justo del otro lado del abismo.

Podía incluso matarlo de una vez por todas: sus manos estaban dispuestas a llevarlo al infierno, su mirada era un volcán de lama justo en el momento de la ebullición, mientras los recuerdos se posaban en su cabeza como fotografías y aquella imagen de su abuela hería su todo, ¿Cómo la había vendido a aquel hombre y la había dejado ahí en medio de la nada? .

Tenía 15 años cuando por primera vez piso aquel lugar y ya habían trascurrido como diez después de aquel suceso, pero ella en realidad no sabía cuánto había pasado, las horas habían desaparecido en el mismo momento que llegó a aquel sitio, los relojes se habían parado justo aquella misma noche, solo su cuerpo reflejaba el paso del tiempo, pero todos los días eran el mismo.

El mismo sufrimiento dibujado en sus ojos, en su voz que se desvanecía en el más cruel silencio, en sus manos marcadas por los latigazos, en su curvatura a causa de la maleta ficticia que cargaba en su espalda.

Quería sentir un poco de culpa, parar y dejar aquella arma filosa tirada para que la tragedia terminara, pero no aquel filo del cuchillo la excitaba, era una frescura que la invadía todos sus sentidos, un control que no quería perder.

Igual para que iba a suspender esto, si está escena de la película era lo mejor que le había pasado, era la mejor actuación en la cual había participado, además si Jacinto nunca se detuvo, no tuvo ni el más mínimo gesto de compasión para acabar con esto, si siempre estuvo dispuesto a zarpar el golpe, si el remordimiento nunca fue un sentimiento que se hubiera posado en su cabeza, por qué tenía que cruzar por ella, la más mínima idea de no seguir con esto si por años tuvo que soportar la malicia y la lujuria de aquel hombre trajinado que le había quitado la vida, en el momento en que trasgredió su cuerpo y decidió hacerse dueño de algo que no le pertenecía.

Cómo iba a sentir una ínfima gota de lástima por destruirlo, si él se había encargado de hacer de su existencia un desierto sin agua, haciéndola pobladora desconocida de un país extraño, donde la destrucción fue la única consigna.

Y estaba ahí, parada junto a él, cansada de que aquellas manos viejas la contemplaran, encantada con los quejidos que ahora era ajenos y que justo en ese instante se convertían en música para sus oídos, sin ganas de acabar del todo con él, para que sintiera poco a poco todo el padecimiento que la acompañó por años sin merecerlo.

Espectadora de una escena cruel y despiadada, que la convertían en la protagonista cruel de un crimen para los habitantes de aquel pueblo que se habían hecho pared ante todos sus dolores y quejidos de años.

Se sentía bien ver chapalear al viejo mientras volaba a la libertad, aunque esta [FC1] estuviera adornada de barrotes.

 

 

 

 


 [FC1]Quitar tilde

Thoughts

  • relatoBreve

    Después del descanso de quince minutos esto fue lo que necesitaba leer. La electricidad de tu escritura.

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  • quintopiso

    El detalle de los años desaparecidos, que no supo cuánto tiempo pasó en realidad. Eso es lo que me quedó más.

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  • pnavarro64

    Esa frase del final, "libertad adornada de barrotes", ¿vos la viste llegar o te sorprendió cuando terminaste de escribir?

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  • paginaDoblada

    Acabo de doblar esta esquina de mi libro de verdad. Amelia me voló la cabeza, la verdad.

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  • melisaenlacola

    La forma en que describis cómo se siente tener el poder es descarnada. No lo glorificas ni lo juzgas, solo lo mostras.

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  • mediocapitulo

    ¿Cuánto tiempo llevabas queriendo escribir algo así? Esto no es una prueba, es un relato que ya sabías cómo contar.

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  • lo_lei_en_el_bus

    Casi se me cae el celular cuando Amelia muestra ese control sin querer acabar de golpe. Ese detalle me quedó

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  • leoenvozalta

    ¿Por qué elegiste mostrar a Amelia en ese momento exacto en lugar de después, cuando el peso de lo que pasó ya se hubiera asentado?

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