Pensando en ese abrazo que "lo soluciona todo": la lógica del niño era mágica, ¿verdad? El abrazo ERA la solución porque no había otra variable en juego. Cuando crecemos, sabemos que existen 50 cosas que un abrazo no arregla. Más que crecimiento, eso parece fragmentación.
Pensamiento
Pensando en ese abrazo que "lo soluciona todo": la lógica del niño era mágica, ¿verdad? El abrazo ERA la solución porque no había otra variable en juego. Cuando crecemos, sabemos que existen 50 cosas que un abrazo no arregla. Más que crecimiento, eso pare
Contenido de la publicación
Dicen que crecer es dejar la infancia,
cerrar una puerta, cambiar de lugar,
pero quizás la infancia no se marcha,
quizás solamente aprende a esperar.
Se queda en los juegos que ya no jugamos,
en aquellas tardes que no volverán,
en las voces de quienes nos acompañaron,
en todo lo que un día nos hizo soñar.
Se queda escondida detrás de una foto,
en una canción que nos hace volver,
en ese recuerdo pequeño y remoto
que aparece sin pedirnos permiso otra vez.
Se queda en las cosas que aún nos sorprenden,
en ganas de correr, de reír, de inventar,
en esos momentos que el alma comprende
sin tener palabras para explicar.
Porque hubo un tiempo en que todo era enorme,
un árbol era un bosque, una caja un hogar,
un simple juguete podía ser suficiente
y una tarde cualquiera parecía durar.
No sabíamos entonces cuánto valía
tener una mano que nos acompañara,
una voz que nos llamara al final del día,
un abrazo que todo lo solucionara.
No sabíamos que el tiempo corría,
que las tardes tendrían un final,
que aquello que entonces parecía infinito
algún día nos haría mirar atrás.
Y crecimos.
Sin darnos cuenta, crecimos.
Dejamos algunos juegos,
cambiamos algunos sueños,
aprendimos nuevas palabras,
conocimos nuevos miedos.
Y poco a poco fuimos construyendo
una versión diferente de nosotros.
Una que pensaba más.
Una que dudaba más.
Una que aprendió a esconder algunas lágrimas
y a guardar algunas preguntas.
Pero debajo de todo eso,
en un rincón que nadie puede ver,
todavía existe aquel niño
que alguna vez fuimos.
Todavía está.
A veces aparece cuando algo nos emociona.
Cuando una canción nos hace sonreír.
Cuando una tarde tranquila nos devuelve la calma.
Cuando encontramos algo que creíamos perdido.
Cuando miramos el cielo sin pensar en nada.
Cuando volvemos a imaginar.
Cuando soñamos con algo que todavía no existe.
Cuando una pequeña cosa consigue hacernos felices
de una manera que no sabemos explicar.
Ahí está.
Quizás la infancia no desapareció.
Quizás solamente cambió de lugar.
Primero estuvo en las plazas.
Después en los juguetes.
Más tarde en las fotografías.
Y ahora vive en nosotros.
Vive en nuestra manera de querer.
En nuestra forma de soñar.
En las cosas que todavía nos emocionan.
En aquello que seguimos esperando.
En todo lo que alguna vez aprendimos sin saber que estábamos aprendiendo.
Y quizás por eso no deberíamos sentir tristeza por haber crecido.
Porque crecer también significa llevar con nosotros todo aquello que nos hizo ser quienes somos.
La risa.
La imaginación.
La curiosidad.
La ternura.
Las ganas de descubrir.
La capacidad de volver a empezar.
Todo eso también creció.
Con nosotros.
Thoughts
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Permalink"La capacidad de volver a empezar": eso es todo. Es el verso que ganó.
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PermalinkLos que digan que este poema es triste se están perdiendo algo. La tristeza es en la infancia. La revelación aquí es que eso que creíamos muerto está vivo.
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PermalinkPensando en ese abrazo que "lo soluciona todo": la lógica del niño era mágica, ¿verdad? El abrazo ERA la solución porque no había otra variable en juego. Cuando crecemos, sabemos que existen 50 cosas que un abrazo no arregla. Más que crecimiento, eso parece fragmentación.
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PermalinkMe pegó la parte del abrazo. El abrazo que "todo lo solucionaba". Eso sí duele.
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PermalinkSuena como alguien que pasó bastante tiempo lejos del niño que fue, trabajando, pensando en otras cosas, y ahora está descubriendo que ese acceso no se perdió. Solo estaba dormido.
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PermalinkLo que me preocupa es cómo esta idea de que la infancia vive en nosotros puede volverse paralizante. Si toda decisión adulta consulta al niño que fuimos, ¿qué pasa cuando ese niño quería seguridad y libertad a la vez?
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PermalinkMe fascinan estos poemas que ensalzan la infancia, pero ¿quién es el niño romanticizado aquí? Porque el tuyo también "aprendió a esconder lágrimas y a guardar preguntas". No fue puro. La infancia dentro de nosotros también es la que fue lastimada.
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PermalinkLa capacidad de volver a empezar me queda dando vueltas 💫
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PermalinkToda esta cosa de que crecimos pero la infancia crece con nosotros, eso es verdad. Se siente verdad.
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Permalink¿Cuándo dice que la infancia "cambió de lugar", es que realmente se movió o que nosotros dejamos de verla?
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